Un llamado al Estado a no poner obstáculos a la creación de empresas dedicadas a la ciencia y la tecnología

Un llamado al Estado a no poner obstáculos a la creación de empresas dedicadas a la ciencia y la tecnología

Nunca como en esta época, el crecimiento económico de los países estuvo tan directamente vinculado con la inversión en educación y consecuentemente en las investigaciones de ciencia y tecnología. En ese sentido, el posicionamiento logrado por Mercado Libre como la empresa más valiosa de América Latina debería ser un llamado para que el Estado no ponga obstáculos a la creación y desarrollo de compañías dedicadas a esa actividad.

Las naciones desarrolladas están destinando cada vez más fondos a la enseñanza pero, además, el crecimiento de la industria del conocimiento depende también de condiciones que no siempre son tenidas en cuenta.

De entre ellas sobresalen, el grado de libertad y democracia y el grado de apertura del sistema económico en cada país.

El caso Venezuela

La inferioridad de las dictaduras en este aspecto es cada vez mayor. La riqueza en recursos naturales aún en aquellos países con gigantescas reservas petroleras, como por ejemplo Venezuela, no garantiza el desarrollo económico y la mejora de las condiciones de vida de los pueblos.

La concentración de las decisiones en el campo de la ciencia, propias de las autocracias, como China, tampoco posibilitan lograr el crecimiento exponencial en las naciones en que las libertades de opinar, informarse y elegir rigen plenamente.

La diversidad e independencia de las empresas privadas es una condición inicial que produce dinamismo en el mundo de hoy.

Es así que en los Estados Unidos la competencia entre las compañías les exigió un grado de eficacia que no se alcanzó en otras naciones y especialmente en los regímenes autocráticos, en que la concentración política y económica crea trabas burocráticas a través de las cuales los funcionarios del Estado influyen sobre las empresas y la investigación científica que depende del poder político que evita las competencias.

El atraso en el desarrollo de la industria del conocimiento

En ese sentido, el atraso en el desarrollo de la industria del conocimiento de China es de tal magnitud, que Pekín considera como un acto agresivo la prohibición impuesta por Washington a las empresas tecnológicas de vender productos vinculados con la industria del conocimiento a China, a la que le tomaría años y gigantescas inversiones alcanzar el desarrollo de esta actividad en los Estados Unidos.

La burocracia estatal de China no valoró suficientemente los desarrollos de la inteligencia artificial y demoró las imprescindibles inversiones, que ahora paga con atraso. Además, dos tecnológicas de ese país que habían logrado algún éxito comercial sufrieron la decapitación de sus mandos empresarios y científicos y sus ventas se redujeron en un 60 por ciento, como ocurrió con Alibaba. Por supuesto, que eso determinó una reducción sustancial de lo destinado a investigaciones.

El modelo estadounidense se basó en promover la competencia y priorizar que el sector privado incursione en esa actividad, aunque a veces las empresas superponen esfuerzos en investigaciones con el mismo objetivo, lo que podría considerarse un error desde el punto de vista estrictamente económico.

Las condiciones para que surjan Steve Jobs o Bill Gates

Sin embargo, un mercado abierto promovió las circunstancias para que irrumpieran entonces jóvenes como Steve Jobs y Bill Gates que, en base a una idea y al logro de inversiones de pequeños ahorristas sin subsidios del Estado ni préstamos bancarios, iniciaron por separado dos compañías en sendos garajes, que están hoy entre las de más alta facturación del mundo.

Ese modelo económico se basa en empresas que no tienen un dueño sino miles de accionistas y en las ganancias que producen en un mercado dinámico, además de la confianza que generen en el futuro de cada empresa. Los líderes de esas compañías están sujetos al control de miles de accionistas que presionan para obtener ganancias, pero manteniendo la competitividad e invirtiendo en investigación.

No es el caso de las estatales, como en China o Rusia, donde los funcionarios tienen mucha menor audacia para encarar nuevos proyectos, porque los premios por el éxito no justifican los riesgos de un fracaso.

En cambio, en Apple o Microsoft, los éxitos generan salarios y honorarios gigantescos y hay mayor audacia para encarar nuevos proyectos, siempre bajo la auditoría y el control de los cientos de miles de dueños de las compañías, que para asegurar el futuro de las mismas exigen que se efectúen cuantiosas inversiones en investigación científica.

El despido y el regreso del creador de Apple

Como ejemplo de la rigurosidad de las exigencias de los accionistas, vale recordar lo que ocurrió en Apple cuando despidieron a su fundador y conductor Steve Jobs. El directorio de la empresa consideró que había cometido errores y decidió su cesantía.

No existió ninguna consideración política al respecto, pero cuando las nuevas autoridades de la compañía no mejoraron la situación, los accionistas influyeron sobre el directorio para que recontratara a Jobs con un salario mayor al que había tenido.

Fuente: El Día La Plata