Ya esta planteado el camino para salir del cepo
El Presidente habló de inflación a la baja, devaluación del oficial del 1% y «flotación limpia del tipo de cambio». «Se deben cumplir esas metas», dijo.
En la recta final del año y luego de varias buenas noticias en lo macro, Javier Milei volvió a anunciar la hoja de ruta delineada para el frente cambiario para los próximos meses.
El Presidente insistió que una nueva baja del nivel de inflación mensual habilitaría al Banco Central a reducir aún más el ritmo de crawling peg o devaluación del oficial, lo que le daría margen para pasar del esquema actual a uno de «flotación limpia» y comenzar a pensar en una economía libre de cepos.
En una entrevista de la revista Forbes el mandatario afirmó que si se repite otro mes con inflación en torno al 2,5% mensual, «habilita que pasemos a bajar el crawling peg al 1%. Ahí vamos a tener una inflación objetivo de 1,5%. Si eso persiste, estamos en condiciones de ir a una parte vinculada ya a la flotación limpia y si resolvemos el problema de stock del Banco Central y la base monetaria en el formato tradicional coincide con la base monetaria amplia, estamos en condiciones de abrir el cepo», señaló Milei.
«Se tienen que cumplir esas tres metas para que podamos abrir el cepo sabiendo que no va a generar inestabilidad de la demanda de dinero», insistió el mandatario, que resaltó: «Ese es el eje central. Ya tenemos menos inflación que el mundo, porque sacás el crawl y estaríamos en deflación».
En la City creen que la hoja de ruta que plantea el Presidente es alcanzable en la medida que se mantengan ciertas condiciones que se vieron en el segundo semestre, como la posibilidad del Banco Central de recomponer sus reservas mediante la compra de dólares.
Martín Polo, economista de Cohen, señaló: «Este es un objetivo que el gobierno viene planteando desde hace tiempo, que buscar es ir desinflando, bajando la nominalización de la economía. Si es realizable o no, yo creo que ahí depende mucho también de que, con cepo mediante, el Banco Central pueda seguir acumulando dólares».
Polo agregó: «Este año tuvo muchos «comodines», circunstancias que parecían transitorias, como la super cosecha del agro, un poco de recesión que ajustó las importaciones, y además el efecto del blanqueo.
Todo eso le dio al Banco Central un montón de espalda para comprar divisas: en el cuarto trimestre del año habrá comprado US$ 5.500 millones. Mientras este ritmo se mantenga el gobierno tiene posibilidades de concretar lo que plantea Milei».
Jorge Vasconcelos, economista de IERAL, afirmó que la hoja de ruta del presidente plantea cierto «gap entre la confianza lograda y lo que hay que hacer para validar esas expectativas tan positivas». En este sentido, remarcó: «El descenso de la tasa de inflación, ahora en un andarivel entre el 2,5% y el 3% mensual, ha sido clave para que la confianza en el gobierno se sostenga, tras doce meses de tribulaciones».
Añade: «La paradoja está en que bajar la inflación descorre velos y nuevos desafíos quedan a la vista.
Para las empresas urge ganar en competitividad; para la población, la estabilidad pasa a ser un «derecho adquirido» y afloran nuevas demandas; calidad de vida, servicios públicos, entre otros. Bajando la inflación, los cimientos son más firmes, pero la agenda social se amplia. Para no defraudar el crédito otorgado por la confianza, es crucial el empalme exitoso con el futuro, evitando que instrumentos útiles para la estabilidad sean perjudiciales para objetivos de largo plazo, vinculados con la inversión y la productividad», afirmó Vasconcelos.
El economista destacó como una «noticia positiva» que el Gobierno haya confirmado el inicio de las negociaciones con el Fondo Monetario y ponderó que la «flotación limpia» a la que hizo referencia Milei acerca al plan económico al modelo adoptado por Perú años atrás. «Sería mucho más apropiado».
Juntos. Javier Milei y Luis Caputo. Para economistas la apertura del cepo requiere acumular más reservas por parte del Banco Central.
Si se cumplen esas tres metas podemos abrir el cepo sabiendo que no va a generar inestabilidad».
¿Se seguirá moviendo el dólar?, la pregunta obligada en la City
Un combo de factores hicieron que el dólar paralelo «se despertase» en las últimas ruedas y que la brecha cambiaria, que había amagado con desaparecer de muerte natural, volviese a acomodarse en niveles cercanos al 10%. Sobre el final de la semana, el dólar blue bajó un escalón para finalizar en los $1.160.
En la recta final del año, en la City creen que los elementos externos detrás de la vuelta de la volatilidad cambiaria pueden sostenerse, pero que los «fundamentos macro» de la economía le dan aire al Gobierno para sortear los últimos días de 2024 sin mayores sobresaltos en el frente cambiario.
Por el frente externo, la decisión de la Reserva Federal de los Estados Unidos de bajar las tasas de interés.
con la expectativa de un mayor endurecimiento de su política monetaria, sacudió a los mercados emergentes y agudizó la crisis cambiaria que se vive en Brasil. La semana pasada el real se depreció un 4% y ajustó la presión sobre el peso argentino.
«La situación del dólar comercial sin dudas hizo un aporte al reciente desenlace alcista de los dólares financieros. De hecho, al igual que en EE.UU., acá también parece haber jugado la idea de una «one-way bet» ( apuesta segura) si la brecha se había reducido casi a 0, la única opción es que en el futuro suba (o se mantenga en 0), lo que incrementa el valor esperado de esos dólares financieros. Y todo en un contexto de mayor atraso cambiario y sobre la base de posiciones en pesos que tuvieron muy buenos rendimientos en los últimos meses y pueden deshacerse con facilidad», explicaron en la consultora LCG.
«El ruido en otras latitudes y el desarme de algunas posiciones locales llevaron a que el «contado con liqui» escalara cerca de un 10% en la semana y evaporara casi 4 meses de ganancias de carry trade. Si bien la volatilidad financiera no cambia los fundamentos de nuestra economía, la fortaleza del dólar a nivel global y la crisis de nuestro principal socio comercial complejiza la situación externa de cara al 2025″, añadió el economista Nery Persichini, de GMA Capital.
Por ahora, en la City creen que un combo de «buenas noticias» hacen sostenible el escenario cambiario aún en medio de estos vientos externos. «La suba de los dólares financieros obligó al gobierno a intervenir para moderar la tendencia.
Sin embargo, los datos macro de actividad, Balanza comercial, salarios reales y superávit financiero del gobierno siguen abonando un cierre del año muy positivo para la economía, reafirmando que el crecimiento esperado para el año que viene estaría entre 5% y 6,5%», dijeron en Delphos.
Fuente: Clarín







