Verano económico: dólar en calma y tasas firmes

Verano económico: dólar en calma y tasas firmes

El verano económico transcurre con una combinación de estabilidad cambiaria, escasez de pesos y tasas de interés elevadas. En un contexto local marcado por fuertes desafíos de financiamiento y un escenario internacional atravesado por tensiones geopolíticas y fragmentación global. Mientras el tipo de cambio se mantiene estable en torno a los $ 1.450 por dólar, el Tesoro enfrenta vencimientos relevantes en moneda local. Y el mercado observa con atención la capacidad de sostener el rollover de la deuda. Así lo destacó el último informe del Comité de Inversión de Criteria

A nivel internacional, el Foro Económico Mundial de Davos dejó como principal señal la consolidación de un mundo más fragmentado. Con riesgos geopolíticos persistentes y un crecimiento que continúa apoyándose en la transición energética y la inteligencia artificial. Ese telón de fondo global se combina, en el plano doméstico, con un verano económico caracterizado por menor actividad financiera. Además de liquidez limitada y una política de tasas firmes para preservar la estabilidad macroeconómica.

En el frente externo, diciembre mostró un desempeño positivo aunque con señales de moderación. Las exportaciones totalizaron US$ 7.448 millones, con un crecimiento interanual de 5,7% principalmente por mayores cantidades, mientras que las importaciones alcanzaron los US$ 5.556 millones, con un alza de 3,5% interanual.

Como resultado, la balanza comercial registró un superávit de US$ 1.892 millones en el último mes del año, acumulando 25 meses consecutivos con saldo positivo. En el conjunto de 2025, el superávit comercial alcanzó los US$ 11.286 millones. Sin embargo, las cifras desestacionalizadas muestran una desaceleración tanto en exportaciones como en importaciones. Lo que sugiere un menor dinamismo del intercambio.

Los datos de actividad confirman que la recuperación sigue siendo heterogénea. En noviembre, el Estimador Mensual de Actividad Económica registró una contracción de 0,3% tanto en la comparación interanual como frente a octubre. Por su parte, sectores como la intermediación financiera y el agro mostraron subas de 13,9% y 10,5% interanual respectivamente. Pero estas mejoras no alcanzaron a compensar la caída de la industria manufacturera que retrocedió 8,2%, ni del comercio, con una baja de 6,4%.

Este comportamiento refuerza la idea de un verano económico con cierta calma en las variables financieras. Pero con una actividad real que aún no logra consolidar una tendencia de crecimiento sostenido.

En este escenario, los analistas de Criteria mantienen una visión constructiva sobre la deuda soberana en dólares. Favoreciendo los bonos hard dollar de la curva local por su potencial de compresión de spreads, especialmente en los tramos medios. En pesos, para perfiles más conservadores, la recomendación sigue concentrándose en instrumentos de corto plazo a tasa fija. Y en algunas alternativas ajustadas por CER, en un intento por equilibrar rendimiento y riesgo.

Así, el verano económico se presenta como un período de transición. Con un dólar controlado, tasas que permanecen elevadas para asegurar el financiamiento del sector público y un delicado equilibrio entre estabilidad financiera y reactivación económica. En un contexto de liquidez limitada y señales mixtas desde la actividad, la atención del mercado seguirá puesta en la capacidad oficial para sostener este esquema en los próximos meses.

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