Un techo cambiario real que se ajusta a la inflación

Un techo cambiario real que se ajusta a la inflación

Analistas de mercado consideraron positivo el anuncio del Banco Central de que el ajuste del tipo de cambio se rija por la inflación. Así destacaron que se trata de “un techo cambiario real que se ajusta a la inflación general para permitir compras de reservas”.

“El nuevo mecanismo permitirá una depreciación real lenta del techo, al ritmo de la inflación. Con la expectativa de que ello sea suficiente para que las bandas se vuelvan eventualmente abstractas. Las bandas solo pueden funcionar si son abstractas. Esperábamos que el Gobierno ajustara el ritmo de las bandas en algún momento del segundo trimestre, pero las autoridades actuaron de manera preventiva. Lo cual es una señal positiva en un contexto de mayores compras de reservas”. Así lo indicó Alejo Costa, jefe de investigación económica y estrategia de Max Capital.

Por su parte, Pilar Tavella, directora de Investigación Macro y Estrategia en Balanz, destacó que el anuncio del BCRA está “en línea con nuestra visión sostenida de que el Gobierno avanzaría en una recalibración de las bandas para permitir una mayor acumulación de reservas”.

En tanto, Costa afirmó que “el anuncio representa un ajuste moderado al marco previo y es positivo en dos aspectos. Permite una depreciación real del techo cambiario al ritmo de la inflación global, dado que el nivel previo iba a resultar eventualmente demasiado fuerte. Además  brinda mayor claridad sobre la intención del Gobierno de acumular reservas. Algo que se aceleró en los últimos días y que constituía la principal demanda de los inversores”.

El Banco Central anunció que, a partir del 1° de enero, abandona el deslizamiento fijo del 1% mensual. Y pasa a ajustar las bandas de intervención según la inflación interna, con un rezago de dos meses. En los hechos, esto implica que el tipo de cambio deja de ser un ancla nominal rígida. Y pasa a moverse en mayor sintonía con los precios domésticos, reduciendo el riesgo de atraso cambiario.

Por su parte, Ignacio Morales, director de Inversiones de Wise Capital, sostuvo que “el Central da un paso adelante para finalmente solidificar el stock de divisas y sumar espalda financiera. Algo que el mercado y el FMI venían solicitando. Con la novedad del ajuste de bandas por IPC y sumado a un programa de acumulación de reservas”. Según explicó, este giro “ayudaría a la compresión del riesgo país”, algo que ya comenzó a reflejarse en la suba de los bonos, que avanzaron más de 1% tras el anuncio.

Morales también destacó que “el sistema de flotación administrada se mantendrá como ancla para contener movimientos bruscos y episodios de volatilidad extrema en el mercado cambiario”. Mientras que remarcó que el objetivo oficial es sumar entre US$ 10.000 millones y US$ 17.000 millones de reservas en 2026. En función de la evolución de la demanda de dinero y los flujos externos.

Desde Mills Capital Group, Emilio Botto puso el foco en el cambio de enfoque que implica el nuevo esquema. “Este cambio implica que el tipo de cambio deja de ser el instrumento principal para forzar la desinflación, que el dólar se moverá más en línea con los precios domésticos. Y que se reduce el riesgo de atraso cambiario respecto de la inflación, que era el principal temor del mercado”.

Botto consideró que “el mercado interpreta que ahora la inflación podría desacelerar más gradualmente. Ya que el dólar deja de funcionar como ancla dura pero el esquema es más sostenible, lo que reduce riesgos de salto discreto”. En ese sentido, destacó que “la recepción de las medidas por el mercado fue buena porque los bonos y las acciones subieron tras el anuncio”.

En tanto, un análisis de Aldazabal coincidió en que la indexación de las bandas “despoja al techo de la banda de su papel de ancla nominal”, y señaló que, a partir de ahora, “la tasa pasa a ocupar el rol central en la estrategia de desinflación”. Según este enfoque, el nuevo esquema requerirá tasas reales positivas para sostenerse a mediano plazo, pero mejora las perspectivas de acumulación de reservas y reduce la vulnerabilidad frente a shocks externos.

En conjunto, el mercado leyó las medidas como un giro pragmático que refuerza la consistencia macroeconómica. Con un techo cambiario real que se ajusta a la inflación, mayor claridad en la estrategia de reservas y una coordinación más estrecha entre política monetaria y cambiaria. El BCRA busca así sentar las bases de un esquema más predecible y sostenible. Un punto central para mejorar las valuaciones de los activos en pesos y en dólares y avanzar hacia una reducción más duradera del riesgo país.

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