Tensiones geopolíticas dominan el inicio del 2025

Tensiones geopolíticas dominan el inicio del 2025

El arranque de 2026 encontró a los mercados internacionales dominados por una serie de tensiones geopolíticas de elevada intensidad. Al menos de manera transitoria, desplazaron la atención de los inversores desde los fundamentos económicos hacia el plano político y estratégico. Conflictos abiertos, crisis institucionales y disputas de poder entre las principales potencias marcaron el pulso de las primeras semanas del año. Generando episodios de volatilidad y reconfigurando prioridades en la agenda global.

En ese contexto, la dinámica local quedó momentáneamente relegada a un segundo plano. Sin embargo, el último informe del Comité de Inversiones de Criteria advirtió que, más allá del ruido externo, Argentina continúa mostrando señales relevantes. Y subrayó que éstas merecen monitorearse con atención. Entre ellas se destacan la continuidad del proceso desinflacionario y el inicio efectivo del programa de acumulación de reservas del BCRA. Dos factores que, de consolidarse, podrían reforzar la consistencia macroeconómica y mejorar la percepción de riesgo sobre los activos soberanos.

A nivel internacional, el comienzo del año estuvo atravesado por episodios de alto impacto político. El secuestro del presidente venezolano, Nicolás Maduro, y su posterior traslado a EEUU para enfrentar cargos del Departamento de Justicia. También la revuelta cívica en Irán con un saldo de más de 3.900 manifestantes fallecidos en apenas cinco días. Y la renovada presión política del presidente de EEUU, Donald Trump, para que Groenlandia pase a formar parte de su país. bajo argumentos estratégicos. Todos estas tensiones geopolíticas configuraron un escenario global dominado por la incertidumbre. Este conjunto de acontecimientos concentró la atención de los mercados y condicionó el comportamiento de los principales activos financieros.

En el plano doméstico, el informe de Criteria identificó una serie de desafíos y señales mixtas. Por un lado, la falta de lluvias en la zona núcleo genera preocupación de cara a la campaña gruesa. Con impacto potencial sobre cultivos clave como el maíz de primera y la soja, lo que podría afectar el ingreso de divisas en los próximos meses. Por otro lado, la temporada turística mostró un buen desempeño en términos de volumen. Aunque con un nivel de gasto aún débil, reflejando las restricciones que persisten sobre el consumo.

En el frente político y estructural, la agenda estuvo marcada por avances parciales en materia laboral. La discusión de una nueva ley apunta a reducir la litigiosidad, aunque resulta insuficiente para atacar de fondo los costos laborales. Un problema que excede el ámbito estrictamente laboral y remite a reformas de carácter impositivo y previsional.

Más allá de estos factores, el documento pone el foco en dos dinámicas centrales. La primera es la evolución de la inflación. En diciembre de 2025, el índice de precios al consumidor se ubicó en 2,8% mensual, principalmente por los precios regulados y por el aumento en el rubro carnes. Con este resultado, la inflación acumulada de 2025 cerró en 31,5%, el nivel más bajo de los últimos ocho años, Consolidando así una tendencia de desaceleración que comenzó a evidenciarse a lo largo del año pasado.

La segunda dinámica clave es el inicio del programa de acumulación de reservas del BCRA. A partir del 1 de enero, la autoridad monetaria comenzó a intervenir de manera diaria en el mercado único y libre de cambios con el objetivo de adquirir hasta US$ 10.000 millones a lo largo de 2026. Sujeto a las condiciones de oferta del mercado. En las primeras ruedas del año, el Central acumuló US$ 823 millones, con un ritmo promedio cercano a los US$ 60 millones diarios.

Una extrapolación lineal de este desempeño permitiría proyectar una acumulación superior a US$ 15.000 millones en el año. Pero el informe aclara que el patrón de compras es heterogéneo y depende de la estacionalidad en la oferta de divisas, especialmente del complejo agroexportador. De consolidarse este proceso, se abriría la puerta a una mayor compresión del spread soberano y a un acceso más sostenible a los mercados voluntarios de deuda.

De cara a los próximos meses, el Comité de Inversiones Criteria mantiene una visión constructiva sobre la deuda soberana en dólares. Apoyada en un escenario político más previsible y en la continuidad del proceso de normalización macroeconómica. En particular, el informe favorece la exposición a la curva hard dollar local, con especial énfasis en el bono AL30.  Donde identifica un mayor potencial de compresión de spreads frente a otros títulos de similar duración. En pesos, para perfiles conservadores, recomienda priorizar instrumentos de corto plazo a tasa fija o ajustados por CER.

Así, en un contexto global dominado por tensiones geopolíticas y la incertidumbre, el mercado comienza a revalorizar las señales de ordenamiento local. La combinación de desinflación, acumulación de reservas y mayor previsibilidad aparece como el principal ancla para las expectativas. En un año que todavía promete desafíos, pero también oportunidades para los activos argentinos.

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