Resultado fiscal y capitalización de intereses: el impacto en las cuentas públicas

Resultado fiscal y capitalización de intereses: el impacto en las cuentas públicas

La presentación del resultado fiscal de diciembre y el cierre del año 2025 volvió a instalar una discusión, que sigue abierta tanto entre economistas locales como en las evaluaciones del FMI. Cuál es el verdadero resultado financiero del Sector Público Nacional y qué peso tiene la capitalización de intereses en esa medición. Un informe del Banco Provincia analizó este resultado. Y advirtió que, detrás del superávit que se informó, se esconde un escenario fiscal más exigente de lo previsto.

Como es habitual en diciembre, el Sector Público Nacional registró un resultado deficitario. Principalmente por el pago de aguinaldos a jubilados, pensionados y trabajadores del sector público. En ese contexto, el déficit primario mensual alcanzó los $ 2,9 billones, mientras que el déficit financiero se ubicó en $ 3,3 billones. Un nivel 61% superior al que registró en diciembre de 2024 en términos reales.

Por el lado de los ingresos, el informe señaló una caída interanual del 7% en el último mes del año. Esa baja se explicó en partes iguales por una menor recaudación de a las exportaciones. Y por la contracción de las rentas de la propiedad, que continúan mostrando una dinámica negativa. En contraste, el gasto mostró un comportamiento atípico respecto de los últimos trimestres y creció 2% interanual en diciembre. Por la regularización de partidas que se postergaron en noviembre, con foco en programas sociales, y por un leve incremento de los gastos de capital.

En el acumulado de 2025, el Sector Público Nacional cerró con un superávit primario equivalente al 1,4% del PBI y un superávit financiero informado del 0,2% del producto. El resultado primario cumplió con la meta acordada con el FMI, al ubicarse en $ 11,8 billones frente a un objetivo de $ 10,9 billones. Sin embargo, quedó por debajo de la meta autoimpuesta por el Gobierno, que apuntaba a un superávit del 1,6% del PBI, y también del 1,8% registrado en 2024.

La leve caída del superávit primario respecto del año anterior se dio en un contexto de reducción de los recursos en torno a 1 punto porcentual del PBI. El factor central fue la eliminación del Impuesto PAIS, que explicó una merma cercana al 1,1% del producto. Del lado del gasto, el ajuste permitió una contracción de 0,6 puntos del PBI en 2025. Principalmente por la reducción de subsidios económicos y programas sociales. En términos históricos, el gasto primario se ubicó casi 9 puntos del PBI por debajo del promedio de 2016-2017 y cerca de 5 puntos menos que en 2023.

En el caso de los subsidios económicos, la reducción alcanzó 0,5 puntos del PBI. Y se asoció a una mejora en los niveles de cobertura tarifaria. Y en promedio, los usuarios residenciales cubrieron alrededor del 60% del costo de generación, frente al 45% de 2024. Mientras que considerando el total de los usuarios el ratio se ubicó cerca del 75%, contra el 64% del año previo. A su vez, los programas sociales explicaron una caída adicional de 0,4 puntos del PBI, en un contexto de congelamiento nominal de varias prestaciones.

Uno de los aspectos centrales del análisis es el rol de los intereses de la deuda. En 2025, los pagos devengados representaron el 1,2% del PBI, 0,3 puntos menos que en 2024. Y casi 1 punto por debajo del promedio observado entre 2017 y 2023. Sin embargo, la deuda bruta de la Administración Central pasó de unos US$ 296.000 millones en diciembre de 2023 a casi US$ 397.000 millones en diciembre de 2025. Lo que plantea interrogantes sobre la sostenibilidad del esquema.

La clave está en la capitalización de intereses. Desde 2024, el Gobierno recurrió de manera intensiva a la emisión de letras y bonos sin cupón, como las LECAP y LEFI. Cuyos intereses no se registran como pagos devengados sino “debajo de la línea”. Según las estimaciones del informe, los intereses capitalizados alcanzaron en 2025 un monto cercano a los $ 36,8 billones. Al incorporarlos al cálculo, el resultado financiero pasa a mostrar un déficit del orden de los $ 35 billones, equivalente a aproximadamente 4,1% del PBI, un nivel similar al promedio de 2021-2023 y apenas por debajo del registrado en 2018-2019.

Más allá de la discusión técnica sobre el tratamiento de estos instrumentos, el cierre de 2025 deja un panorama fiscal más desafiante que el previsto inicialmente. Con un gasto discrecional en mínimos históricos, señales de amesetamiento de la actividad y salarios reales en retroceso, el sostén del resultado fiscal en 2026 dependerá de factores como el nuevo esquema tarifario, la recuperación del impuesto a los combustibles y algunos ingresos no tributarios. En ese marco, el próximo año aparece como sensiblemente más complejo que 2025 desde el punto de vista fiscal. En un contexto donde la consistencia de las cuentas públicas seguirá bajo la lupa de los mercados y de los organismos internacionales.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *