Presupuesto 2026: los supuestos conducen a más deuda
Para alcanzar los números del Presupuesto 2026 (+5,4% de PBI para 2025 y +24,5% de inflación), la economía debería crecer 1% mensual entre setiembre y diciembre. Y la suba de precios perforar el 1% mensual en el mismo período. Luego del apretón monetario, la suba de tasas y la inestabilidad cambiaria, difícilmente se cumpla este escenario. Así lo indicó un análisis de la Gerencia de Estudios Económicos de Banco Provincia.
Según el Proyecto de Ley, las importaciones crecerían 14,5% promedio anual entre 2025 y 2028, casi duplicando la velocidad de las exportaciones (+8% interanual). Como resultado, el déficit de cuenta corriente promediaría US$ 5.000 millones por año.. Si a este rojo le sumamos los pagos de deuda en moneda extranjera -netos de organismos multilaterales extra FMI y del tramo activado del swap con China -, se debería cubrir un rojo externo de US$ 20.000 millones anuales entre 2026 y 2028.
En 2024 y 2025, solo dos países emergentes en el mundo emitieron más de US$ 20.000 millones de deuda externa por año. Estos fueron Arabia Saudita y Corea del Sur. Así, en el esquema “ideal” que entrevé el Presupuesto 2025, qué economía diseñaría el Poder Ejecutivo si no tuviera restricciones, la Argentina debería volver a integrar el top 3 de emisores de deuda en moneda extranjera en el corto plazo para cumplir con estos números. Más aún, el PBI en dólares de Arabia Saudita y Corea del Sur es al menos un 50% más grande que el de Argentina. De modo que valores absolutos similares no implican el mismo escenario en términos relativos.
La correlación entre resultado fiscal y riesgo país es muy débil en la región. Uruguay es el país con menor costo de financiamiento tuvo un rojo fiscal de -1% del PBI el año pasado. Y se ubica algo por encima de la media regional (-0,8%, excluido Argentina). Del otro lado, del listado de los países con acceso a los mercados, los dos con mayores spreads (El Salvador y Honduras), no tuvieron desequilibrio fiscal. Es cierto que cuentas públicas “no muy desequilibradas” parecen una condición necesaria para un riesgo país bajo. Pero un “super-superávit” no es garantía de acceso a los mercados.
En contraste, la relación entre riesgo país y reservas es mucho más estrecha: los países con más reservas respecto del PBI tienen menores índices, y al revés. En este caso, el Presupuesto 2026 es poco claro -o nulo, directamente- respecto de cómo piensa hacer para incrementar esta variable fundamental. Por el contrario, es explícito sobre cómo piensa usar los dólares, pero no aporta mucho respecto de cómo piensa acumularlos.

