Oportunidades para Argentina con el nuevo orden comercial
Argentina podría encontrar oportunidades para posicionarse estratégicamente en las cadenas de valor internacionales. Esto, a partir de la decisión de Estados Unidos de reinstaurar una política comercial fuertemente proteccionista. Así lo evaluó la Cámara de Comercio de Estados Unidos (AmCham) en el país.
Este nuevo proteccionismo global tiene efectos concretos. Encarece productos, distorsiona cadenas de valor, fragmenta mercados y reconfigura flujos de inversión. Las decisiones unilaterales de Washington están desplazando los marcos multilaterales como la OMC. Generando así una dinámica de negociación bilateral mucho más exigente y personalizada.
Estados Unidos busca relocalizar producción a través de países aliados o más cercanos para abastecerse de bienes y servicios. Y Argentina podría cubrir parte del vacío que dejarán los países más castigados por los nuevos aranceles. Con su fuerte base agroindustrial, sus recursos energéticos, sus reservas mineras y su creciente ecosistema tecnológico.
Además, la diversificación de proveedores que impulsa este entorno comercial más fragmentado alienta la búsqueda de nuevos socios con condiciones más competitivas. Allí, la agroindustria argentina, la energía de Vaca Muerta, el litio del norte y el talento digital se convierten en activos clave.
Sin embargo, el informe de AmCham es claro: sin reformas estructurales profundas, Argentina no podrá capitalizar este nuevo entorno. Las oportunidades existen, pero el país debe cumplir ciertos requisitos fundamentales. Para atraer inversiones, expandir su capacidad exportadora y consolidarse como actor global.
En ese sentido, mencionó la necesidad de una estabilidad macroeconómica que ofrezca previsibilidad a largo plazo. También de reglas claras y seguridad jurídica, que generen confianza en los inversores. Así como acceso fluido al mercado de capitales y reducción del riesgo país. Además, reformas impositivas y laborales que eliminen trabas y reduzcan costos. Y el desarrollo de infraestructura logística y digital para reducir costos y mejorar la competitividad.
Uno de los puntos más críticos es el acceso libre al mercado de cambios para el giro de dividendos. Así como el pago de regalías y la cancelación de deudas, algo que hoy sigue siendo un escollo para las empresas extranjeras. Además, se reclama una modernización del sistema laboral, un esquema de incentivos claros a la inversión y una estrategia de acuerdos bilaterales. Que incluyan arancel cero, protección de propiedad intelectual y procesos regulatorios predecibles.
Asimismo, AmCham identificó cuatro pilares que pueden transformar la matriz productiva argentina. La agroindustria, con avances en agtech y foodtech, se estima que podría generar más de US$ 43.000 millones en exportaciones para 2033. Los hidrocarburos, por Vaca Muerta, podrían multiplicar por siete sus envíos al exterior, alcanzando los US$ 36.000 millones. Además, con la transformación digital e innovación, el talento argentino en servicios basados en conocimiento podría aportar unos US$ 33.000 millones. Además, la minería, con litio y cobre como protagonistas, proyecta un crecimiento que llevaría las exportaciones a US$ 16.000 millones.
En conjunto, estos sectores podrían superar los US$ 128.000 millones en exportaciones dentro de ocho años. Consolidando así un nuevo modelo económico basado en la generación de divisas y la inserción internacional inteligente.
El contexto internacional es adverso, pero también lleno de oportunidades para quienes puedan adaptarse. Argentina se encuentra ante una encrucijada. Aprovecha este momento para implementar reformas estructurales y reposicionarse en el mundo, o continuará atrapada en su inestabilidad y sus limitaciones internas.
La ventana de oportunidad está abierta, pero será de corta duración. Solo con consensos políticos, reglas estables y una visión exportadora a largo plazo, el país podrá pasar de la retórica a la acción. En un escenario global más competitivo y fragmentado, el desafío no es menor, pero la posibilidad de una nueva inserción internacional está al alcance. Argentina tiene los recursos, ahora necesita la voluntad política y social para convertirlos en desarrollo sostenido.

