Minería y glaciares: CAEM busca despejar temores

Minería y glaciares: CAEM busca despejar temores

La Cámara Argentina de Empresarios Mineros (CAEM) salió a llevar tranquilidad frente a los temores que existen en torno a las aclaraciones técnicas vinculadas a la Ley de Glaciares. Así reafirmó el compromiso de la minería con la protección de los glaciares y del ambiente periglacial que cumple una función hídrica relevante. Desde CAEM remarcaron que el debate debe darse con información precisa, datos técnicos y un enfoque que permita compatibilizar el cuidado ambiental con el desarrollo productivo y el empleo.

“La minería en la Argentina se desarrolla en forma sustentable y con un fuerte compromiso ambiental”, señalaron desde la entidad. Destacaron que la actividad hoy genera más de 100.000 puestos de trabajo entre empleos directos e indirectos. Y remarcaron que “en los próximos años ese número podría duplicarse”. Lo que posiciona al sector como uno de los motores potenciales de generación de empleo formal en distintas provincias del país, acompañado por inversiones relevantes.

Uno de los aspectos que más inquietud genera en la opinión pública es el uso del agua. Desde CAEM remarcaron que “el consumo hídrico de la minería representa una fracción muy pequeña del total”. En las regiones donde se desarrolla la actividad, “alrededor del 93% del agua utilizada se destina a la agricultura. Mientras que las industrias consumen el 7% restante, y dentro de ese universo la minería ocupa apenas el 1%”.

En ese sentido, explicaron que el agua cumple múltiples funciones dentro de los yacimientos metalíferos. Desde la perforación segura hasta la separación de minerales. Pero aclararon que “a diferencia de lo que suele suponerse, la mayor parte del agua que se emplea se reutiliza”. De acuerdo con los datos del sector, “entre el 70% y el 90% del agua utilizada en los procesos se mantiene dentro de circuitos cerrados, donde se recircula una y otra vez”.

Desde la cámara empresaria también hicieron hincapié en el marco normativo que regula la actividad. “Nuestra actividad opera bajo un exigente esquema de control técnico y normativo, también en cuanto al manejo del agua”. Para poder operar, cualquier proyecto minero debe presentar un informe de impacto ambiental, regulado por la Ley 24.585, que evalúa de manera integral la interacción con el entorno. “Estos estudios se actualizan cada dos años y son aprobados y auditados por las autoridades provinciales. Con participación de organismos técnicos, universidades y, en muchos casos, de las comunidades locales”.

En relación con el desarrollo de proyectos en zonas cordilleranas y de glaciares, desde CAEM sostuvieron que “la minería moderna puede operar sin afectar las reservas hídricas. Gracias a la planificación, la ingeniería y el monitoreo permanente”. Además, señalaron que este enfoque ya se aplica en países con tradición minera como Canadá o Suecia. Donde “el desarrollo productivo convive con el resguardo ambiental”.

A los controles oficiales y auditorías constantes, las empresas que operan en la Argentina incorporaron estándares internacionales de sostenibilidad. “Sumamos protocolos como HMS/TSM, ICMM, ISO o IRMA. Agregan capas adicionales de control y mejoran la eficiencia en el uso del agua”. Asimismo destacaron que estos lineamientos también fortalecen la transparencia y la confianza social en la actividad.

CAEM reafirmó que “el compromiso es operar con procesos eficientes y transparentes. Para garantizar que el desarrollo productivo y la generación de empleo convivan siempre con la protección de los recursos naturales”. Al mismo tiempo, plantearon la necesidad de avanzar en aclaraciones técnicas más precisas, especialmente sobre las zonas periglaciares.

“Es fundamental evitar que crioformas sin función hídrica relevante sean confundidas con áreas estratégicas. Generando así restricciones innecesarias sin mejorar la protección real”. Para la entidad, “proteger el ambiente requiere leyes claras y precisas”, que permitan cuidar el entorno y, a la vez, garantizar mayor empleo, inversiones y desarrollo sostenible a futuro.

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