Metales preciosos en auge y dólar débil en el inicio del año

Metales preciosos en auge y dólar débil en el inicio del año

El comienzo de 2026 está dejando señales claras de un mercado financiero global con mayor inclinación hacia el riesgo. Por una combinación de crecimiento económico más sólido, debilidad del dólar y un fuerte protagonismo de los commodities, en especial los metales preciosos. A pesar de un contexto internacional atravesado por tensiones geopolíticas, los inversores parecen dispuestos a sostener posiciones en activos de riesgo. Apoyados en datos macroeconómicos que vienen superando las expectativas. Así lo destacó un análisis de Balanz Capital, del equipo de investigación que conforman Nicolás Kohn, Gustavo Martin e Ignacio Durán.

Los metales preciosos encabezan los retornos del año. Luego de un 2025 excepcional, con subas acumuladas de 148% en la plata, 127% en el platino y 64,6% en el oro, el arranque de 2026 profundizó esa tendencia. En menos de un mes, la plata avanzó 61,5%, el platino 28,3% y el oro 24,4%. Todo por la incertidumbre geopolítica y una demanda firme desde economías como China e India. El oro, en particular, superó los US$ 5.300 por onza, apuntalado por compras de bancos centrales y un flujo constante hacia los ETFs.

El impulso no se limita a los metales preciosos. Los metales industriales también muestran una performance sólida, con subas del 8,3% en el conjunto y del 9,7% en el cobre. Reflejando así expectativas de mayor actividad global. En paralelo, el precio del petróleo acumula un avance del 14%, por eventos geopolíticos en Medio Oriente, tensiones en Venezuela y riesgos climáticos que afectaron la producción en EEUU. A pesar de que persisten proyecciones de exceso de oferta, la OPEP+ busca administrar el aumento de producción para evitar que los precios caigan por debajo de un umbral cercano a los US$ 50 por barril.

En renta variable, el liderazgo en el inicio del año no está en Estados Unidos. Las acciones de mercados emergentes suben 10,6%, los mercados desarrollados fuera de EEUU avanzan 5% y las acciones de baja capitalización en ese país ganan 7%. Superando así al S&P 500, que muestra una suba más moderada de 1,8%. La depreciación del dólar, que acumula una baja de 2,1% en lo que va del año, se convirtió en un factor clave para explicar este comportamiento. Y  que favorece la diversificación geográfica y mejora el atractivo relativo de los activos fuera de EEUU.

América Latina se destaca dentro de este escenario. El denominado trade electoral impulsa a los mercados de Brasil, Colombia y Perú. Allí se registran subas promedio de 25.7% en dólares, llevando al índice regional a un retorno del 17,7%. Este desempeño supera tanto a los mercados emergentes en general como a los desarrollados. Y se refuerza por monedas locales que ganan terreno frente al dólar, como el real, el peso colombiano y el mexicano.

El panorama macroeconómico acompaña este mayor apetito por riesgo. En EEUU, los datos de actividad conocidos en las últimas semanas sorprendieron al alza. Los modelos de estimación del PBI en tiempo real muestran un crecimiento sólido para el cierre de 2025. Con proyecciones que oscilan entre 2,7% y 4,2% anualizado, según distintas mediciones de la Fed y Bloomberg. Para 2026, el consenso de analistas revisó la expectativa de crecimiento hacia 2.34%, por encima del 2% estimado a fines del año pasado.

A nivel global, el crecimiento también muestra señales de recuperación. Un indicador de actividad que elabora Bloomberg sugiere que la expansión global se aceleró hacia el 4% interanual, luego de tocar un piso de 2,6% en 2025. El FMI, en su última actualización del World Economic Outlook, revisó al alza su proyección de crecimiento mundial para 2026 en 0.2 puntos porcentuales, hasta 3,3%. Con mejoras tanto en economías desarrolladas como emergentes.

En renta fija, el foco de atención estuvo puesto en Japón y en la Reserva Federal. El aumento de las tasas de interés de largo plazo en Japón, en un contexto de suba de la tasa de política monetaria y expectativas de expansión fiscal, generó episodios de volatilidad que se trasladaron a otros mercados desarrollados. En EEUU, la estabilidad de la tasa de referencia y las expectativas de un recorte de 25 puntos básicos recién hacia julio sostienen la preferencia por estrategias de corto plazo. En este contexto, los bonos corporativos de menor calidad crediticia y la deuda emergente de corto vencimiento siguen mostrando atractivo por su nivel de carry.

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