Las reservas netas del BCRA mejoraron pero siguen negativas

Las reservas netas del BCRA mejoraron pero siguen negativas

Las reservas internacionales netas del Banco Central lucen mejor que hace un año atrás, pero sin embargo la principal fuente de riesgos parecería ser la situación del sector externo.

Más aun considerando que los riesgos climáticos de cara a la próxima cosecha gruesa no son menores.

Así concluyó el informe Análisis y perspectivas financieras 2025 de TSA Bursátil.

Por un lado, se destaca que las reservas internacionales netas del BCRA mejoraron marcadamente su situación.

Aunque continúan en terreno negativo, tras pasar de un rojo de más de US$ 10.000 millones a finales de noviembre de 2023 a uno en torno a US$ 2.000 millones a finales de año.

A esto se suma el hecho de que los marcajes mensuales desde junio estuvieron en terreno negativo.

Si bien el saldo de cuenta corriente cambiaria que se acumuló desde enero a diciembre es positivo.

Aunque esto generó preocupaciones sobre la competitividad del tipo de cambio real (-16,7% desde la devaluación post PASO 2023 y finales de 2024), es importante considerar que el 20% de las exportaciones se liquidan a través del CCL.

Esto obliga a ajustar las cifras reportadas en los balances cambiarios, transformando cinco de los siete meses deficitarios en superavitarios.

Además, durante 2024, más de US$ 16.000 M en exportaciones no pasaron por el mercado oficial de cambios.

Si estas divisas las hubiese captado el BCRA, la situación de las reservas netas sería diferente.

Si bien es de poco valor un análisis contra fáctico considerando la inexistencia de esta medida.

Pero parecería que la problemática de competitividad cambiaria podría no ser tal.

Aunque hay que considerar que la eliminación del dólar blend implicaría un tipo de cambio real más apreciado para los exportadores.

En este contexto, se deberán enfrentar vencimientos de capital e intereses de deuda pública en moneda extranjera por casi US$ 16.000 millones entre febrero y diciembre.

De los cuales aproximadamente US$ 10.500 millones corresponden a vencimientos de capital de Letras Intransferibles en poder del BCRA.

Si bien no se trata de un monto elevado, el hecho de tener reservas netas negativas junto a déficits en cuenta corriente cambiaria lleva a preguntarse acerca de las fuentes de financiamiento.

En relación a esto, recientemente desde Goldman Sachs comentaron que el Gobierno ya cubrió una parte importante de sus necesidades de financiación externa este año.

Y por lo tanto podrían optar por retrasar el acceso a los mercados externos hasta 2026.

Tomando esto último cómo válido, los fondos para enfrentar los próximos vencimientos vendrán ya sea de la mano de organismos multilaterales, de ingresos de divisas a través de la cuenta financiera o a costa de un rojo mayor en las reservas netas.

Independientemente de cuál de estas fuentes de financiamiento se utilicen, es clave monitorear la dinámica de la cuenta corriente.

Dado que, si la misma se vuelve persistentemente deficitaria, es lógico que aparezcan cuestionamientos sobre la sostenibilidad de la deuda.

A pesar de que en el escenario base parece que no se recurrirá a los mercados.

Pero recientemente el presidente Javier Milei afirmó que Argentina necesita financiamiento por entre US$ 11.000 y US$ 12.000 millones.

Esto, para avanzar en la eliminación del cepo al dólar en 2025.

Los fondos, destinados a “resolver el desbalance de los stocks del BCRA”, llegarían a partir de un acuerdo con el FMI o de fondos privados de inversión.

También destacó que el BCRA todavía tiene un margen de US$ 5.000 millones para inter venir sobre los tipos de cambio financieros.

Esto último, permite especular, al menos en el corto plazo, con una performance superadora de las estrategias de inversión en pesos y del carry trade.

Finalmente, vale la pena remarcar que, en cuanto a las expectativas para acciones y bonos, aún existe potencial alcista.

Pero es improbable que se repitan los rendimientos de 2024.

A la vez que es importante tener presente que la relación de riesgo-retorno no está tan clara como antes.

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