Las exportaciones agroindustriales en agosto crecieron 25%

Las exportaciones agroindustriales en agosto crecieron 25%

La agroindustria argentina consolidó un desempeño positivo en el frente externo. Las exportaciones agroindustriales alcanzaron en agosto los US$ 4.651 millones. Lo que implicó un incremento de US$ 935 millones respecto del mismo mes de 2024, equivalente a una suba interanual del 25,1%. De esta manera, el acumulado de enero a agosto de las exportaciones agroindustriales alcanzó los US$ 32.426 millones, con un avance del 4,4% interanual.

Así lo precisó el Informe de Exportaciones por Complejos que publicó el Consejo Agroindustrial Argentino (CAA), elaborado por la Bolsa de Cereales y la Fundación INAI. Los resultados de agosto reflejaron un impulso clave de las exportaciones agroindustriales de los complejos girasol, carne y cuero vacuno y maíz. Mientras que soja, olivícola y cebada actuaron como amortiguadores de la suba.

El complejo sojero mantuvo su rol protagónico, con exportaciones por US$ 12.617 millones en lo que va de 2025. Lo que representa el 38,9% del total agroindustrial. En agosto, las ventas externas de soja y sus derivados crecieron un 42,2% interanual, aunque en el acumulado anual registran una leve caída del 1% frente a 2024.

Los envíos de harina y pellets de soja, junto con el aceite, continúan siendo los motores principales. Aunque el precio promedio por tonelada mostró una merma frente al año anterior, lo que condicionó la performance.

El maíz sumó US$ 5.187 millones entre enero y agosto, lo que representa el 16% del total exportado. En agosto, sin embargo, el complejo mostró una baja interanual del 10,4%, aunque el acumulado anual todavía se mantiene 4% por encima de 2024. El grano en estado natural sigue explicando la mayor parte de los embarques, con una participación superior al 98%.

Uno de los rubros más dinámicos fue el de carne y cuero vacuno, con ventas por US$ 2.572 millones en los primeros ocho meses del año. En agosto, el complejo experimentó un fuerte crecimiento interanual del 43,5%, acumulando un incremento del 21% respecto de 2024. El despegue estuvo impulsado por mayores volúmenes enviados de cortes frescos y congelados, así como por un repunte de precios en el mercado internacional.

El trigo también tuvo un desempeño destacado, con exportaciones por US$ 2.122 millones, lo que implicó una suba del 184% interanual en agosto. Y un incremento acumulado del 5% frente al año pasado. Por su parte, el girasol alcanzó US$ 1.432 millones, con un crecimiento del 62,5% en agosto y un salto del 47% en lo que va del año. El aceite de girasol en bruto y las tortas de extracción explicaron buena parte del dinamismo.

El complejo pesquero evidenció dificultades: exportó US$ 1.326 millones entre enero y agosto.   Con una baja del 30% interanual en agosto y una caída acumulada del 4% frente a 2024. En contraste, el bovino-lácteo sumó US$ 842 millones, con un crecimiento del 44% en agosto y un avance anual del 12%, motorizado por la leche en polvo, quesos y manteca.

En cuanto al resto de los complejos, la cebada registró US$ 807 millones (-8% acumulado), aunque con un repunte del 18% en agosto. El maní, US$ 775 millones, con una mejora del 16% interanual. El complejo vitivinícola, US$ 562 millones, con caídas tanto en el mes (-17%) como en el acumulado. Limón, peras y manzanas se destacaron con subas del 19% y 10% respectivamente, Alfalfa y cítricos (excepto limón) estuvieron entre los complejos de mayor crecimiento relativo, con avances de más del 50% en el acumulado anual.

El informe también resaltó la evolución del Tipo de Cambio Real Multilateral (TCRM), que en agosto se elevó un 4,6% respecto de julio. Aunque se ubicó todavía 11% por debajo del promedio de 2024. La dinámica cambiaria sigue siendo un factor determinante para la competitividad de las exportaciones argentinas.

Con un año marcado por la recuperación de volúmenes y precios en varios complejos, la agroindustria argentina muestra señales de fortaleza en el comercio exterior. Sin embargo, el informe advierte que persisten desafíos vinculados a la volatilidad internacional, los costos internos y la evolución del tipo de cambio real. Todo esto será clave para sostener el dinamismo exportador en lo que resta de 2025.

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