La transformación del sector asegurador
Las compañías aseguradoras están destinando grandes presupuestos a iniciativas tecnológicas. Desde la modernización de sistemas centrales hasta la implementación de plataformas digitales para mejorar la gestión del servicio. Sin embargo, esos desembolsos no siempre se traducen en los niveles de eficiencia esperados. Así concluyó un reciente informe de KPMG, titulado “Transformación de los seguros: La nueva agenda”. Donde se analiza en profundidad los desafíos y oportunidades que enfrentan las aseguradoras en su búsqueda por modernizar sus operaciones y optimizar sus costos.
Se trata de una encuesta global a más de 250 ejecutivos del sector, que se elaboró con el aporte de especialistas de Empire Life, Covéa Insurance y la red profesional de KPMG. El estudio identifica las prácticas más efectivas y arroja recomendaciones para alcanzar transformaciones sostenibles en un entorno en constante evolución.
“Observamos que las aseguradoras invierten sumas significativas en proyectos tecnológicos importantes, como la modernización de sus sistemas centrales de suscripción. También comprobamos un flujo considerable de inversión en tecnologías emergentes. A menudo con resultados dispares en términos de eficiencia y eficacia reales. Los grandes presupuestos tecnológicos no necesariamente se traducen en grandes mejoras de costos”. Así lo explicó Matthew Smith, director global de Estrategia y Transformación de Seguros y socio de KPMG en el Reino Unido.
Por su parte, Lorena Lardizabal, socia de Auditoría especializada en Seguros de KPMG Argentina, refuerza que estas inversiones ya no son opcionales. “No sorprende que gran parte de los presupuestos de transformación se destine a tecnología. La mayoría de los consultados afirmaron haber implementado o están a punto de implementar nuevas plataformas digitales para mejorar la cadena de gestión del servicio. Hoy son inversiones estratégicas impostergables para el futuro del negocio”.
El estudio también revela una paradoja: aunque el sector asegurador avanza con nuevas tecnologías y programas de eficiencia, la tasa de éxito pleno sigue siendo baja. Solo el 25% de las iniciativas de transformación se consideran altamente exitosas. Para los ejecutivos del sector, la pregunta central es qué distingue realmente a las compañías de mayor rendimiento. Y cómo logran combinar eficiencia operativa, reducción de costos y sostenibilidad en un mercado que cambia con rapidez.
Los datos indican que la tecnología acapara la mayor parte del presupuesto de transformación. Cerca de ocho de cada diez aseguradoras ya implementaron o están próximas a implementar plataformas digitales de compras para optimizar la cadena de suministro. En promedio, una cuarta parte del gasto operativo proyectado se destinará a tecnología. Mientras que el resto se reparte entre reingeniería de procesos, racionalización de cartera e infraestructura, desarrollo de capacidades internas y obligaciones regulatorias.
El problema surge cuando estos esfuerzos se ejecutan de forma aislada. Menos de cuatro de cada diez ejecutivos afirma que la transformación y la reducción de costos se gestionan a través de un modelo centralizado dentro de la empresa. Apenas uno de cada cinco utiliza un enfoque de centro y radio, en el que las prioridades se definen centralmente pero se ejecutan de manera distribuida. Esta fragmentación limita el potencial de los programas y genera ineficiencias, duplicación de esfuerzos y pérdida de oportunidades.
Las principales barreras identificadas incluyen carteras de cambio demasiado complejas y falta de coordinación. Así como oportunidades desaprovechadas en experiencia del cliente y eficiencia operativa, ausencia de responsabilidades claramente definidas. También asignación ineficiente de recursos y conocimiento insuficiente en gestión operativa. Este conjunto de obstáculos conforma un escenario en el que muchas aseguradoras luchan por avanzar de manera ordenada hacia sus metas de transformación.
Ante este contexto, el informe destaca diversas recomendaciones que buscan orientar a las compañías hacia un cambio más efectivo. Señala la importancia de definir una visión clara alineada con la estrategia del negocio. Además de asegurar mecanismos de responsabilidad dentro del liderazgo, mejorar la calidad de los datos para habilitar decisiones informadas. Asimismo, evaluar procesos clave antes de incorporar tecnología y fortalecer la cultura organizacional para acompañar los objetivos de transformación.

