La Tarea de Escribir “lo raro antes que lo bueno”

La Tarea de Escribir “lo raro antes que lo bueno”

Fundada en 2025 por Juan Rey, Vinicius Fonseca y María Josefina Pesado, La Tarea de Escribir surge de un gesto que antecede a cualquier catálogo. La necesidad de sostener un espacio donde la literatura pueda arriesgar. Su consigna, “lo raro antes que lo bueno”, no es un chiste ni una provocación, sino la forma más sincera que encontraron de acercarse a la escritura. Prefieren una obra que se exponga al error, a la torpeza, a la incomodidad, antes que una pieza impecable que ya no tenga nada para decirle a este tiempo.

La editorial continúa el trabajo iniciado en el taller homónimo, activo desde 2021. Donde descubrieron que las escrituras más extremas, por geniales o por estúpidas, son también las más verdaderas. Trabajan con autores nuevos, invisibles o directamente ilegibles para la mirada estándar del presente editorial. Apuestan por la diferencia técnica, no para exhibir virtuosismos, sino para acompañar búsquedas que se atrevan a pensar desde el borde.

Para ellos, una editorial no es una vidriera sino un dispositivo de pensamiento. Por eso cada libro incorpora materiales que expanden su conversación.  Prólogos, notas, entrevistas, cuadernos de trabajo, correspondencias o piezas visuales que se alojan en un soporte digital propio. Buscan que las obras sean autoconscientes de lo que proponen, que se presenten al lector como objetos capaces de abrir preguntas, no de clausurarlas.

Sus objetivos se proyectan en tres escalas. A corto plazo, construir un catálogo pequeño pero incisivo, donde cada libro funcione como una declaración estética. A mediano plazo, formar una comunidad de autores y lectores interesada en la experimentación y en la conversación crítica. Y a largo plazo, producir un archivo vivo, donde la investigación, el taller y la edición formen un mismo gesto, un mismo pensamiento en acto.

El público de La Tarea de Escribir es móvil, lateral, curioso: lectores que prefieren una rareza antes que una certeza, que encuentran en lo anómalo un modo de leer la época. La circulación de sus libros se propone un recorrido análogo a esta política. Librerías independientes, ferias, centros culturales, universidades y un vínculo directo que permita que cada libro llegue acompañado de su propio contexto y de su propia conversación. Sin quedar absorbido por la homogeneidad del mercado. Aunque no están cerrados a una expansión comercial, ya que entienden que a veces es la única manera de darle continuidad al proyecto y sus valores.

Asumen su curaduría como un capricho honesto. No buscan ofrecer interpretaciones generales ni embellecer la particularidad de cada obra. Prefieren acercarse a los autores con preguntas antes que con recetas. ¿Cómo piensan su propio trabajo? ¿Qué están buscando? ¿Qué gesto radical sostiene su escritura? La editorial existe para alojar esas preguntas y para transformarlas en una forma de comunidad.

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