La superficie de maíz alcanzaría 7,8 millones de hectáreas
Tras un ciclo de incertidumbre y fuerte retracción en las siembras debido al avance de la chicharrita del maíz, el nuevo escenario agrícola se perfila con signos de recuperación. La superficie de maíz con fines de grano podría alcanzar los 7,8 millones de hectáreas en la campaña 2025/26. Lo que representa un incremento interanual del 9,6%. Así lo estimó el Informe de Pre-Campaña de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires,
Aunque todavía se ubica un 7,1% por debajo de los niveles de 2023/24, esta sería la segunda mayor área sembrada de la serie histórica de la entidad. Un dato que refleja la resiliencia del sector pese a los riesgos productivos y la fragilidad de la rentabilidad.
El repunte en la intención de siembra está sostenido por tres elementos centrales. El primero de ellos es un mayor conocimiento sobre la plaga. Tras la fuerte afectación del ciclo pasado, los productores cuentan hoy con más información y estrategias de manejo para mitigar el riesgo que implica la chicharrita.
En segundo lugar, hubo mejoras hídricas. Las lluvias del otoño e invierno dejaron perfiles de suelo con buena disponibilidad de humedad, lo que favorece las siembras tempranas. Y en tercero, las condiciones económicas son algo más favorables. Los precios futuros del maíz muestran leves mejoras y los costos de insumos, salvo fertilizantes, han registrado caídas interanuales. Esto fortalece la relación insumo-producto, aunque los márgenes de rentabilidad siguen siendo estrechos.
En el NOA y NEA, la superficie de maíz crecería en detrimento de soja y cultivos regionales. Aunque todavía sin alcanzar los niveles previos a la crisis sanitaria por la plaga. En Córdoba y la región núcleo, se proyecta una recuperación significativa de área respecto al ciclo pasado. Con marcada preferencia por las siembras tempranas. Mientras que en el sur del área agrícola, los excesos hídricos que limitaron al trigo abren espacio para que el maíz se convierta en alternativa junto con el girasol. Siempre que las condiciones lo permitan.
El inicio de la campaña 2025/26 encuentra al país con perfiles de humedad óptimos gracias a precipitaciones superiores a lo normal. Para la primavera y el verano se prevé un régimen de lluvias cercano a la media histórica. Aunque con riesgo de excesos hídricos en el norte del NOA, Chaco y Mesopotamia, y déficits en el sudoeste pampeano y sur de Cuyo. Además, se alerta sobre un posible período seco y caluroso hacia fines de primavera, que podría generar estrés en los cultivos.
A nivel global, la producción y el consumo de maíz muestran un crecimiento sostenido. El USDA proyecta 1.288 millones de toneladas de producción y 1.289 millones de consumo para 2025/26. Con Estados Unidos alcanzando un récord histórico de 425 millones de toneladas y Brasil consolidando una de sus mayores cosechas. Ucrania también recuperaría parte de su producción, aunque condicionada por la guerra.
Por su parte, en Argentina, los futuros de maíz para abril de 2026 cotizan en torno a US$ 174 la tonelada, un 2% por encima de 2025. Aunque un 4% por debajo del promedio de las últimas cinco campañas. Los costos de insumos, con bajas en combustibles, semillas y herbicidas, pero alzas en fertilizantes, mejoraron la relación de intercambio. Pero la rentabilidad que se proyecta sigue ajustada lo que condiciona la inversión tecnológica y eleva los riesgos para los productores.
Así, el maíz encara la campaña 2025/26 en un escenario mixto. Con respaldo climático inicial y mayor confianza frente a la plaga, pero todavía con márgenes estrechos y factores de incertidumbre que limitan el entusiasmo.

