La industria manufacturera con cautela y estancamiento
La industria manufacturera argentina transita un período de marcada cautela. Así se desprende de los resultados de la Encuesta de Tendencia de Negocios (ETN) que elabora el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec). Para el trimestre octubre-diciembre el estudio, que refleja las percepciones de los directivos del sector, muestra un escenario donde predomina la estabilidad. Aunque con señales de debilidad en la demanda y expectativas moderadas respecto de la producción y el empleo.
De acuerdo con el informe, el 61,2% de los empresarios espera que el volumen de producción no varíe. Mientras que un 23,9% anticipa una caída y solo el 14,8% prevé un aumento. Con estos resultados, el balance del indicador se ubica en -9,1%, lo que marca un leve deterioro frente a meses anteriores.
En setiembre, la cartera de pedidos también mostró debilidad. Más de la mitad de los industriales (52,8%) la consideró por debajo de lo normal, mientras que solo el 3,3% la calificó por encima. Este comportamiento derivó en un balance de -49,5%, reflejando la dificultad del sector para sostener el nivel de actividad.
Por su parte, el panorama externo ofrece un leve alivio. El 62,6% de las empresas prevé que las exportaciones se mantendrán sin cambios en el último trimestre del año. Frente a un 19,9% que espera aumentarlas y un 17,5% que anticipa una merma. El balance, en este caso, se mantiene levemente positivo en 2,3%, en contraste con el deterioro general del mercado interno.
En cuanto a los stocks de productos terminados, el 61,9% de las firmas los considera adecuados, mientras que un 24,5% los ubica por encima de lo necesario. El balance positivo de 10,8% sugiere una cierta acumulación de inventarios, que podría estar vinculada a la moderación de la demanda.
En el frente laboral, el 78,3% de los empresarios prevé que el número de empleados no variará durante el trimestre, y apenas un 3,7% espera aumentarlo. Mientras un 18% anticipa recortes. Un comportamiento similar se observa en las horas trabajadas, donde el 70,5% no espera cambios.
El balance negativo de -14,4% en el empleo y -14,2% en las horas trabajadas pone de manifiesto que las empresas están priorizando la contención de costos. Así como el mantenimiento de las estructuras actuales, sin perspectivas claras de expansión. Es parte de la cautela de la industria manufacturera.
Por su lado, el Indicador de Confianza Empresarial (ICE) del sector manufacturero se ubicó en -23,2% en setiembre, el nivel más bajo del año. Este índice combina la percepción sobre la cartera de pedidos, los stocks y las expectativas de producción, y refleja una caída sostenida desde mayo.
La situación empresarial general fue calificada como normal por el 63,5% de los consultados. Mientras que un 28,4% la consideró mala y solo un 8,1% buena. En cuanto a la situación financiera, el 63,1% la calificó como normal, el 22,3% mala y el 14,6% buena.
El 49,9% de los industriales señaló a la “demanda interna insuficiente” como el principal factor que limita su capacidad de producción. Le siguieron la incertidumbre económica (10,4%), la competencia de productos importados (10,1%) y los problemas financieros (2,5%). Solo un 6% afirmó no enfrentar restricciones relevantes.
De cara a los próximos meses, el 58,3% de los empresarios no prevé variaciones en los precios de venta, mientras que el 32,1% espera aumentos y un 9,6% anticipa bajas. Estos datos muestran una estabilización relativa de los precios industriales, aunque todavía condicionada por la volatilidad de los costos y la demanda.
Así, los resultados del Indec reflejan una industria manufacturera en pausa y con cautela. Donde predominan la prudencia y la espera frente a un entorno económico aún incierto. Con niveles bajos de confianza y una demanda interna que no repunta, el cierre de 2025 encuentra al sector manufacturero más enfocado en sostenerse que en expandirse.

