La campaña de girasol 2024/25 con récord histórico

La campaña de girasol 2024/25 con récord histórico

La campaña de girasol 2024/25 cerró con una superficie sembrada de más de 2 millones de hectáreas y una producción récord de 4,7 millones de toneladas. Cifras históricas que impulsan al sector agroindustrial y al ingreso de divisas para la economía nacional.

Así, la campaña de girasol 2024/25 finalizó dejando un saldo altamente positivo para el agro argentino. Como indicó el último informe del Departamento de Estimaciones Agrícolas del Instituto de Estudios Económicos de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires. Se sembraron 2,05 millones de hectáreas, lo que representa un crecimiento del 10,8 % respecto al ciclo anterior. Este aumento posiciona a la presente campaña como la segunda superficie más alta en la serie histórica de la Bolsa.

Por su parte, el rendimiento promedio nacional alcanzó 23,4 quintales por hectárea (qq/Ha), marcando un nuevo récord histórico. Y superando además en 1,2 qq/Ha al anterior máximo que se registró en el ciclo 2014/15. Esta mejora en la productividad se sostuvo por condiciones climáticas favorables durante el período crítico del cultivo. Transcurrió mayormente con buena disponibilidad hídrica y sin eventos de estrés térmico severo.

Asimismo el volumen de producción nacional alcanzó 4,7 millones de toneladas, estableciendo otro récord y registrando un incremento interanual del 30,6%. Este salto productivo tiene un impacto directo en la economía argentina. Se estima que ingresarán US$ 2.042 millones, un 53% más que en la campaña anterior. Este total se compone de US$ 478 millones en recaudación fiscal (US$ 144 millones más que en 2023/24) y US$ 1.521 millones en exportaciones (US$ 68 millones adicionales).

El crecimiento del área sembrada se dio de manera desigual, con fuerte expansión en zonas clave como el centro-norte de Santa Fe (+50%) y el núcleo norte (+59%). También se observaron importantes aumentos en Córdoba, Buenos Aires y La Pampa. La única región con una reducción significativa fue el NEA, que cayó un 20%.

El seguimiento fenológico indica que el cultivo evolucionó de forma favorable en la mayoría de las regiones. Aunque hacia el final del ciclo se observó un leve deterioro en las condiciones hídricas. A pesar de ello, la condición del cultivo se mantuvo mayormente entre «buena» y «excelente». Especialmente durante las etapas críticas de floración y llenado de grano.

Del total que se produjo, el 95% se destinó al sector industrial, con 2,52 millones de toneladas ya comprometidas entre industria y exportación. Sin embargo, aún restan comercializarse unas 2,2 millones de toneladas, lo que representa un 54% del total. La molienda de girasol también mostró signos de crecimiento sostenido, y se prevé que el aumento de la oferta contribuya a sostener la actividad durante los próximos meses.

El precio internacional del aceite de girasol también mostró una recuperación durante el primer cuatrimestre del año. Estabilizándose por encima del promedio de los últimos dos años. Este escenario genera expectativas favorables para los exportadores, en un contexto global donde la demanda de aceites vegetales continúa en alza.

La campaña 2024/25 confirmó así al girasol como un cultivo estratégico dentro del esquema agroexportador argentino. Su capacidad de adaptación a zonas marginales, junto al buen manejo agronómico y a las condiciones climáticas favorables, permitieron maximizar su potencial productivo.

La cadena del girasol no solo contribuye con generación de divisas, sino que también dinamiza las economías regionales. Así como genera empleo y sostiene una industria aceitera con fuerte presencia en los mercados internacionales.

En un año marcado por la necesidad de recomponer reservas y fortalecer las exportaciones, el desempeño del girasol aparece como una luz de optimismo para el campo y para la economía nacional.

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