La caída industrial es más fuerte que en la pandemia y llega al 12,7% interanual
De acuerdo con datos privados, el sector fabril explica un 19% del PBI
La caída de la industria se encuentra en dirección a superar lo experimentado durante la pandemia. Y es que si el Índice de Producción Industrial manufacturero (IPI manufacturero) del INDEC marcaba una caída del 7,6% en diciembre de 2020, en el acumulado entre enero y septiembre de este año la disminución alcanza al 12,7% frente a igual período de 2023, con siete de las nueve ramas en retracción, lo que tuvo como efecto la pérdida de unas 1.100 empresas industriales activas y de 29.000 empleos industriales hasta junio.
En este sentido, el último informe del INDEC sobre uso de la capacidad instalada en la industria sostiene que para septiembre se experimentó un descenso interanual de 5,5 puntos porcentuales, al marcar un 62,4% de utilización de instalaciones fabriles frente al 67,9% registrado en el mismo mes del año pasado. Dentro de esta caída generalizada, dos bloques sectoriales muy intensivos en manos de obra se ubicaron por debajo del nivel general, como ser la industria automotriz (59,6%) y la textil (51,3%).
“Luces y sombras de la política industrial en Argentina en el siglo XXI”
De este modo, si se tiene en cuenta que, según los datos de la Fundación Fundar, la industria explica un 19% del PBI, emplea de forma directa a 2,6 millones de trabajadores y tiene los efectos multiplicadores más altos de la economía, ya que siete de las diez ramas económicas que generan más empleo indirecto por cada empleo directo son las manufactureras, es posible advertir el rol crucial que está jugando esta caída en la recesión proyectada para este año (cercana a 4 puntos del PBI), siendo la mayor desde 2002, con excepción del 2020 pandémico.
En este sentido, el informe “Luces y sombras de la política industrial en Argentina en el siglo XXI”, elaborado por Daniel Schteingart, Andrés Tavosnanska, Paula Isaak, Juan Manuel Antonietta y Matías Ginsberg, señaló que los primeros meses de la actual gestión estuvieron marcados por una total primacía de la política macroeconómica respecto de la política productiva que “se explica por la magnitud de los problemas macroeconómicos heredados, pero fundamentalmente por la convicción de que la intervención estatal en la economía en general y la política productiva en particular generan problemas antes que soluciones”, añadiendo que “detrás del enfoque económico del nuevo gobierno, sobrevuela la idea de que ‘la mejor política industrial es aquella que no existe’, tan típica del discurso predominante tanto en los ’80 como en los ’90”.
Qué hacer con la industria
Según señaló Schteingart, director de Planificación Productiva en Fundar, el sostenimiento de una política industrial resulta clave para lograr objetivos sociales y económicos como el crecimiento de largo plazo, el aumento de exportaciones, el desarrollo territorial, o la creación de empleos de calidad. Asimismo, añadió que las políticas productivas impulsan crecimiento, innovación y empleo de calidad”, detallando que, frente a la media del sector privado, los salarios industriales argentinos son 42% mayores, la formalidad de su empleo es 10 puntos más alta y la productividad es un 63% más elevada.
De esta forma se abogó por focalizarse en los “potenciales” de la industria argentina, a través de políticas industriales destinadas a la agroindustria de alimentos y bebidas, a las industrias capital-intensivas, como petroquímica, acero, aluminio, cemento, foresto industria, GNL, hidrógeno verde, materiales activos del litio; a la industria del conocimiento, como farma, biotech, satelital, nuclear y defensa; de metalmecánica y automotriz, y, bajo una mayor selectividad, de industrias tradicionales como la textil-indumentaria, calzado, la de muebles, la de juguetes, la de plásticos y, fundamentalmente, el polo ensamblador de electrónica y de motos.
Fuente: BAE







