El Plan de Reparación Histórica entre dudas y certezas

El Plan de Reparación Histórica entre dudas y certezas

El Plan de Reparación Histórica generó disidencias entre analistas que dudan si el nuevo orden fiscal favorecerá la evasión o fortalecerá la confianza ciudadana. También hay dudas sobre si generará un importante ingreso de flujos al sistema o si producirá desconfianza luego de que este mismo gobierno lanzara hace un año un blanqueo de capitales al que muchos adhirieron.

Como indicó el análisis de Max Capital, “se espera que la flexibilización de los controles incentive el ingreso de dinero al sistema bancario. Estimulando el crédito y la actividad a través del multiplicador monetario. Pero los nuevos umbrales podrían fomentar la evasión fiscal. Con menos controles y un sistema tributario que deja de monitorear el consumo, no queda claro cuál será el incentivo para ‘mantenerse en regla’”.

“En particular, muchas personas que hasta ahora estaban inscriptas en el monotributo ya no necesitarán ese mecanismo para demostrar formalmente un ingreso. Algo que antes era necesario para adquirir ciertos activos o realizar operaciones en el sistema financiero”.

“Si bien son medidas de naturaleza distinta, se superponen con el blanqueo fiscal del año pasado. Y parecen orientarse principalmente a los flujos más que a los stocks, que probablemente ya participaron entonces bajo un marco más robusto. Hasta que no se apruebe una ley, el principal temor frente a operaciones de gran envergadura con dinero no declarado es una eventual acusación por evasión fiscal por parte de una futura administración. Algo que solo una ley podría blindar. Esto no es un nuevo blanqueo fiscal, sino más bien una relajación del control, que hasta ahora llegó a niveles verdaderamente absurdos”.

“No está claro si los ahorros acumulados fuera del sistema entrarán ahora si no lo hicieron el año pasado. Especialmente si el régimen simplificado del impuesto a las ganancias no se aprueba por ley. Sin respaldo legal, una futura administración podría revertir la medida, e incluso revisar retroactivamente las declaraciones juradas”, alertaron desde Max.

Por su parte, Alejandra Sarni, socia de Impuestos de BDO en Argentina, evaluó que “los anuncios no constituyen una mera batería de medidas fiscales o administrativas. En realidad, representan una propuesta de cambio de régimen. Por primera vez en décadas, el Estado argentino plantea una arquitectura tributaria fundada no en la presunción de evasión, sino en la confianza ciudadana”.

“El Plan de Reparación Histórica promueve una reconfiguración estructural del sistema fiscal y financiero. Se eliminan controles que durante años burocratizaron decisiones económicas cotidianas. Se implementa un régimen simplificado para el Impuesto a las Ganancias. Y se crea un sistema de finanzas abiertas que reposiciona al contribuyente como sujeto colaborativo y no como sospechoso predeterminado”.

“El diagnóstico que subyace a esta reforma parte de una idea central. Buena parte de la informalidad que atraviesa a la economía argentina no responde a prácticas fraudulentas deliberadas. Sino a un contexto impositivo que ha resultado incompatible con la sostenibilidad del trabajo y la producción en blanco. En lugar de penalizar esa conducta defensiva, se propone ahora revertir los incentivos que empujaron históricamente a ciudadanos y empresas fuera del sistema. La informalidad, lejos de ser tolerada, es leída como síntoma de una falla estructural del diseño tributario”.

“La propuesta implica, en definitiva, un cambio de lógica: desplazar el control masivo por la focalización, sustituir la amenaza por la previsibilidad. Y construir un sistema en el que el cumplimiento no sea una carga sino una vía de acceso al crédito, al desarrollo y a la ciudadanía económica plena. Su consolidación requerirá tiempo, estabilidad política y credibilidad institucional. Pero, al menos por diseño, propone un horizonte fiscal donde la libertad, la formalidad y la confianza no se perciban como términos incompatibles”.

En la misma línea se manifestó Gastón Utrera. director del Instituto de Economía Política de la Universidad Siglo 21. “Pensar el Plan de Reparación Histórica como un simple mecanismo coyuntural para sacar dólares del colchón, impulsar el consumo y acumular reservas, es perderse la verdadera naturaleza de lo anunciado. Se trata de eliminar controles soviéticos para eliminar la presencia indebida del Estado en la vida de los ciudadanos. También el sobrecosto para el sector privado obligado a reportar. Y el exceso de información, imposible de analizar en su totalidad por el Estado, malgastando recursos públicos”.

“Esto justifica las medidas, aun cuando no lograra sacar un sólo dólar del colchón, no impulsara ningún consumo adicional y no sumara un sólo dólar a las reservas. Los controles eliminados eran parte de un círculo vicioso. Gasto público excesivo, mayor presión tributaria, mayor incentivo a la informalidad, menor recaudación. Y entonces necesidad de mayor presión tributaria y más controles, más informalidad y reinicio del círculo vicioso”.

Por su parte, Luciano Lezcano, analista financiero senior de Pgk Consultores, estimó que “el impacto esperado no será uniforme en todos los segmentos. Se prevé una mayor tracción en sectores vinculados a bienes de alto valor, como el mercado inmobiliario y el automotriz. Más que en el consumo minorista habitual, donde los efectos podrían ser más acotados”.

“Uno de los aspectos más destacados del plan es su potencial para fomentar una remonetización de la economía. Al reducir las exigencias informativas, se abre una ventana para la incorporación al circuito formal de un volumen significativo de activos hoy en situación de informalidad. Esta inyección de liquidez podría traducirse en una ampliación de la base monetaria sin recurrir a emisión, favoreciendo así la disponibilidad de capital para inversiones productivas”.

“En este escenario, cabe esperar un impacto a la baja sobre las tasas de interés del mercado. El ingreso de nuevos fondos podría aliviar las condiciones financieras, habilitando una baja en los costos del crédito y un aumento del volumen disponible”.

“El Plan de Reparación Histórica se presenta como una apuesta audaz para reactivar la economía vía mayores niveles de consumo e inversión. Sin embargo, su eficacia estará sujeta a la respuesta del sector privado, y la capacidad del Estado para sostener un marco de previsibilidad jurídica y macroeconómica».

En  tanto, Javier Fuentes, gerente de Impuestos de la misma consultora, advirtió que “una vez más se genera inequidad con aquellos que blanquearon dólares y abonaron el impuesto correspondiente. Además, deben tenerlos ‘congelados’ o invertidos en destinos fijados por el gobierno hasta el 31 de diciembre próximo para no tener que pagar el impuesto al blanqueo”.

“Esta medida que proyecta sacar el Gobierno, sin tantos controles como promete, podrá incentivar el crecimiento de la economía. Y con este crecimiento los impuestos a los consumos se incrementarán. El tema es qué confianza se depositará en el Gobierno como para que aquellos que saquen sus dólares del colchón, no se vean luego traicionados por nuevas medidas que se pudieran implementar y que perjudiquen a la economía de los particulares».

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