El mito del millón: el 72% de los trabajadores quedó fuera
En la Argentina, ganar un millón de pesos se convirtió en una frontera que divide a la sociedad en dos grupos desiguales. Lo que para muchos es el costo básico de vida, para la inmensa mayoría de la fuerza laboral es una cifra inalcanzable. Según los últimos datos del segundo trimestre del año, el 72% de los ocupados gana menos de un millón de pesos. Un dato que expone la profundidad de la crisis de ingresos que atraviesa el país y da lugar al mito del millón, concluyó un análisis de Nodo Datos.
El «club del millón» es cada vez más exclusivo: solo el 28% de los trabajadores logra superar esa barrera. Sin embargo, el análisis desagregado muestra que la exclusión no es aleatoria. Mientras que los patrones formales logran mayoritariamente superar la cifra, el golpe es devastador para los sectores más vulnerables. El 89% de los asalariados informales y el 88% de los cuentapropistas de baja calificación quedaron por debajo de esa línea. Incluso tener un empleo en blanco ya no es garantía de solvencia. El 58% de los asalariados formales tampoco alcanza el millón de pesos.
Detrás de la caída de los ingresos hay un fenómeno estructural: la destrucción del empleo de calidad. Al comparar el segundo trimestre de 2025 contra finales de 2023, Argentina perdió 407.681 puestos de trabajo asalariados formales.
Esta sangría no se tradujo simplemente en desempleo, sino en un trasvase hacia la precariedad. Mientras el empleo genuino caía, crecieron las «estrategias de supervivencia». Hubo un aumento de 137.104 cuentapropistas de baja calificación y 73.003 nuevos asalariados informales. A pesar de este refugio en la informalidad, el saldo neto es negativo, con una pérdida total de 214.174 ocupados en el período.
La radiografía sectorial muestra dónde golpeó la crisis. Los motores tradicionales de la economía y el empleo sufrieron recortes drásticos. La administración pública perdió más de 216.000 puestos, la industria manufacturera cayó en casi 193.000 empleos y la construcción eliminó más de 112.000 vacantes. En términos históricos, la participación del empleo formal sobre el total cayó del 51% en 2016 al 45% en 2025.
Ante la licuación de los salarios, los argentinos tuvieron que redoblar esfuerzos. El informe destaca un récord histórico de pluriempleo. Así, el 11,9% de los trabajadores tiene más de una ocupación, la cifra más alta de la serie 2016-2025. Un solo ingreso ya no alcanza para sostener el hogar. Sin embargo, este esfuerzo extra se da en un terreno hostil. La precariedad laboral trepó al 48,6%, lo que significa que casi la mitad de la población trabaja sin red de seguridad social.
La «penalización» por trabajar en la informalidad es brutal en términos de ingresos. La brecha salarial indica que un asalariado informal gana, en promedio, un 52% menos que su par formal. Mientras que un cuentapropista de baja calificación percibe la mitad (-0.5) de lo que gana un empleado registrado.
La crisis no distinguió geografías. Todas las regiones del país mostraron una destrucción neta de empleo formal entre 2023 y 2025. El epicentro del sismo laboral fue el Gran Buenos Aires (GBA), con una pérdida de 82.167 puestos, pero el impacto fue federal. El Noroeste perdió más de 21.000 empleos y el Noreste y la Patagonia sufrieron caídas superiores a los 17.000 y 14.000 puestos respectivamente.
El resultado final de esta ecuación es un mercado laboral en terapia intensiva, con 9.735.277 personas atravesando problemas de empleo. Aunque la pobreza urbana mostró un descenso respecto a picos anteriores, se mantiene en un preocupante 31,8%, consolidando un escenario donde trabajar ya no asegura escapar de la pobreza. Y donde ganar un millón de pesos se transformó en un mito.

