El mercado porcino cerró 2025 con un balance externo en rojo
El mercado porcino argentino cerró 2025 con señales mixtas que reflejan tanto la capacidad de crecimiento del sector como las tensiones que enfrenta en un contexto económico cambiante. De acuerdo con un análisis de Pormag, la producción, el consumo interno y la dinámica de precios mostraron avances relevantes. Mientras que las importaciones alcanzaron niveles récord y las exportaciones continuaron siendo el punto más débil de la cadena.
Durante 2025, la producción de carne de cerdo alcanzó las 812.272 toneladas equivalentes res con hueso. Lo que implicó un crecimiento interanual del 3,4% respecto de 2024. Este aumento se ubicó por debajo del promedio histórico de expansión del sector, cercano al 7%. Pero fue positivo en un año atravesado por ajustes macroeconómicos y márgenes más estrechos para los productores. El crecimiento se sostuvo por un mayor número de animales faenados y por una demanda interna que continuó ganando protagonismo.
El consumo interno fue, una vez más, el principal motor del sector. En 2025, el consumo per cápita de carne porcina, medido a través del promedio móvil, creció un 8,8% interanual y alcanzó los 18,9 kilos por habitante por año. Este desempeño posicionó al cerdo como la proteína animal con mayor crecimiento relativo frente a la carne bovina, que aumentó un 3%. y la aviar, con un avance del 5,6%. La competitividad del precio en el mostrador y la adaptación del consumo a un contexto de poder adquisitivo limitado explican en gran parte esta evolución.
Sin embargo, el fortalecimiento del mercado interno convivió con un fenómeno que genera creciente preocupación en el sector: el fuerte incremento de las importaciones. En 2025 ingresaron al país 53.475 toneladas de carne porcina en peso producto, un salto del 136% en comparación con el año anterior. Este volumen representó alrededor del 6,3% del consumo aparente total, el porcentaje más alto de la última década. En términos de valor, las importaciones alcanzaron los US$ 171.771.000, con un precio promedio de US$ 3.212 por tonelada. Lo que evidenció una presión significativa sobre la balanza comercial y sobre los precios internos.
A lo largo del año se observó, no obstante, una tendencia decreciente en los volúmenes mensuales importados hacia el final del período. Este comportamiento estuvo vinculado, entre otros factores, a la evolución de los precios internacionales. En los últimos meses de 2025, el precio del kilo de cerdo en dólares fue más bajo en Argentina que en Brasil. Lo que redujo parcialmente el incentivo a importar, aunque en el promedio anual el producto brasileño continuó siendo más competitivo.
En contraste con el fuerte avance de las importaciones, las exportaciones siguieron mostrando un desempeño limitado. En 2025 se exportaron 12.369 toneladas de carne porcina en peso producto, lo que significó una caída interanual del 14.9%. Este volumen representó apenas el 1,5% de la producción total, confirmando que el sector continúa dependiendo casi exclusivamente del mercado interno. El valor total exportado fue de US$ 15.355.000, con un precio promedio de US$ 1.241 por tonelada, sensiblemente inferior al valor pagado por la carne importada.

La relación entre importaciones y exportaciones dejó en evidencia un desequilibrio estructural del mercado porcino. Se importaron en promedio casi 4.500 toneladas mensuales a precios superiores a los US$ 3.200 por tonelada. Mientras que las exportaciones apenas superaron las 1.300 toneladas mensuales, con valores cercanos a los US$ 1.200 por tonelada. Este desbalance refuerza la necesidad de consolidar mercados externos que permitan descomprimir el mercado interno y mejorar la sustentabilidad de la cadena.
En materia de precios, la comparación regional mostró que en 2025 el precio promedio del kilo de cerdo fue de US$ 1,53 en Argentina y de US$ 1,45 en Brasil. Si bien la brecha se redujo respecto de años anteriores, la presión de costos internos siguió siendo un factor crítico. Según el balance del año, los costos de producción aumentaron cerca de un 47%, mientras que el precio máximo del capón apenas registró una suba del 16%. Lo que afectó de manera directa las rentabilidades de las granjas.
El balance de los indicadores del mercado porcino 2025 permite anticipar un escenario desafiante para 2026. Con un crecimiento sostenido casi exclusivamente por el consumo interno, el sector enfrenta la amenaza de elevados volúmenes importados. Y de un mercado externo que avanza a un ritmo insuficiente. Sin un salto significativo en las exportaciones, es probable que el próximo año repita un esquema de precios del cerdo en pie con escasa variación. Orientado a mantener la competitividad en el mostrador, pero con márgenes ajustados para los productores.
En este contexto, el desafío central será encontrar un equilibrio entre la defensa del mercado interno, la mejora de la competitividad exportadora y la sostenibilidad económica de las granjas. El desempeño de 2025 dejó en claro que el consumo responde, pero también que, sin una estrategia sólida de inserción internacional, el crecimiento del sector porcino seguirá condicionado por un entorno interno cada vez más exigente.

