El IPC de enero posterga la baja de la inflación para julio

El IPC de enero posterga la baja de la inflación para julio

El nivel de IPC de enero que subió un 2,9% mensual, como informó el Indec, generó cierta desilusión  en los mercados. A  partir de esta cifra “inesperada”, ahora estiman que el proceso desinflacionario quedará relegado para el segundo semestre del año.

“La medición de enero estuvo muy por encima de las expectativas del mercado, colocando presión al proceso de baja de precios del año. Con un segmento de alimentos que causó mucha influencia al alza. Este panorama pone sobre la mesa la posibilidad de que la inflación no baje tan rápido como estaba esperando el mercado”. Así lo evaluó Ignacio Morales, jefe de Inversiones de Wise Capital.

Por su parte, el equipo de Portfolio Personal Inversiones (PPI) que conduce Pedro Siaba Serrate, sostuvo que “el IPC enero no fue un dato más. Sino que llegó en medio de una aceleración (marginal) de los precios en los últimos meses. Además de la renuncia del director del Indec días antes del debut del (finalmente postergado) nuevo índice. Y declaraciones oficiales que anticipaban un número cercano al 2,8%. Así las cosas, en la antesala el REM corrigió al alza sus expectativas 0,4 puntos hasta 2,4% y los puntos de equilibrio de inflación del mercado se ubicaban en torno a 2,5% el día previo”.

“En este contexto, la inflación de enero no cumplió con la vara que el propio mercado elevó. La inflación general se ubicó en 2,88%, levemente por encima del 2,85% de diciembre. Sumando así adeptos a la idea de una inflación más inercial o persistente de lo esperado. Dicho esto, la señal de fondo fue algo más alentadora. La inflación núcleo moderó su ritmo hasta 2,63%, desde el 3,03% previo, cortando con tres meses consecutivos de subas”.

“Las expectativas, por ahora, no compran una baja rápida de la inflación. La mediana del REM no anticipa que la inflación (ni general ni núcleo) perfore el 1,5% mensual antes de mitad de año. Más cautos aún, el Top 10 proyecta que la general no bajaría de 1,8% mensual hasta julio. Mientras  que la núcleo recién convergería hacia 1,6% en ese mismo horizonte. Vale recordar que estas proyecciones fueron se relevaron bajo el supuesto de una inflación de 2,4% para enero. El dato efectivo, más alto, podría incluso endurecer el sesgo de corto plazo”.

En la misma línea, Alejo Costa, economista jefe de Max Capital, destacó que el IPC de enero “volvió a ubicarse por encima del registro del mismo mes del año pasado, señalando una pausa en el proceso de desinflación. En consecuencia, la inflación interanual aumentó por tercer mes consecutivo, superando el nivel de octubre”.

“Como venimos señalando en los últimos meses, la aceleración en la dinámica inflacionaria se explica principalmente por el desarme del apretón monetario. Además de cierto traslado cambiario y la inercia en bienes y servicios no transables. En parte por precios regulados que ajustan en función de la inflación pasada y que ahora están generando un piso para la inflación. Si bien el tipo de cambio subió en promedio 22,6% desde junio, la inflación quedó rezagada. En parte debido a condiciones monetarias contractivas”.

“A medida que la política se normaliza, parte de esa inflación rezagada comienza a materializarse, con la postura contractiva previa desplazando parte de la presión inflacionaria hacia adelante en el tiempo. Hacia adelante, a medida que se disipen los efectos rezagados y siempre que se preserve el superávit fiscal, la inflación debería retomar una tendencia descendente en los próximos meses. Probablemente a un ritmo gradual, posiblemente desde el segundo trimestre. Ya que febrero reflejará el impacto de la reducción de subsidios. Y varios rubros, como transporte, ajustarán en línea con el último dato de inflación, generando cierta inercia”.

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