El invierno cripto abre paso a las stablecoins

El invierno cripto abre paso a las stablecoins

Desde octubre de 2025, el mercado de las criptomonedas registró caídas en los precios, especialmente el del bitcoin. Este movimiento reavivó el debate sobre la posibilidad de un nuevo “invierno cripto”. Un período marcado por la contracción y la menor actividad en el sector.

“No diría que ya estamos en pleno invierno cripto, pero tal vez estemos entrando en él. Podemos tener uno o dos trimestres razonables antes de una corrección mayor”. Así lo sostuvo Sebastián Serrano, CEO y fundador de Ripio. Sin embargo estimó que “si llega el invierno cripto, la tendencia es que sea más corto, de alrededor de un año”.

Según Serrano, el llamado mercado bajista ya está en marcha y el bitcoin podría alcanzar unos US$ 75.000 a lo largo de 2026. Aun así, considera que el momento actual es diferente a los ciclos anteriores. A su criterio, la entrada de inversores institucionales y el avance de los ETF de bitcoin contribuyó a que el mercado sea más estructurado y resistente. Esto hizo que las recientes caídas sean más moderadas, ya que hay una mayor participación de compradores procedentes del mercado financiero tradicional.

El ejecutivo evaluó que el mercado de las criptomonedas está entrando en una fase más madura. En la práctica, esto significa menos fluctuaciones bruscas de precios y más enfoque en soluciones con uso real, liquidez y aplicación práctica en el día a día. La presencia de grandes inversores ayuda a absorber los movimientos de venta que antes provocaban caídas pronunciadas. Con ello, el mercado tiende a volverse más estable y predecible.

“En 2026, el sector debería ser menos eufórico y más racional, con una menor participación del comercio minorista y una mayor adopción institucional. A largo plazo, el bitcoin sigue con una tendencia al alza, respaldada por la escasez y su papel como activo de protección”.

Otro tema que debería cobrar aún más relevancia en 2026 son las stablecoins, especialmente aquellas vinculadas a monedas locales. A pesar del crecimiento de este mercado, que hoy cuenta con una capitalización total de alrededor de US$ 317.000 millones, hay algunos retos que aún dificultan su adopción a gran escala.

Entre ellos se encuentran la experiencia de entrada del usuario, que aún puede ser compleja, y los efectos del tipo de cambio. En muchos casos, el uso de stablecoins dolarizadas crea un desajuste con las economías locales. Ya que los ingresos y los gastos están en la moneda nacional, mientras que las reservas financieras pasan a estar vinculadas al dólar. En este contexto, se destaca el potencial de las stablecoins respaldadas por monedas locales, como la wARS, vinculada al peso argentino y que se lanzó hace pocos meses. También la wBRL, vinculada al real brasileño, la wMXN, vinculada al peso mexicano. Entre otras que también se anunciarán próximamente para Chile, Perú y Colombia, todas ellas lanzadas por Ripio. Estos activos ayudan a reducir las fricciones cambiarias y facilitan el uso de soluciones cripto por parte de empresas y consumidores.

Una de las estrategias de Ripio es ampliar el lanzamiento de stablecoins locales a lo largo de 2026. Con el objetivo de fortalecer la conexión entre el ecosistema cripto y las grandes instituciones financieras. “La oferta de stablecoins crece entre un 30% y un 40% al año, y el volumen de transacciones sigue ese ritmo. Es un segmento que crece independientemente de los ciclos del mercado. Y existe un consenso en el sector de que las stablecoins serán protagonistas en la próxima década”.

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