Exportadores advierten de un golpe al comercio global
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, proclamó el 2 de abril de 2025 como el «Día de la Liberación». Presentándolo como una ruptura histórica con décadas de políticas comerciales. Que, según su gobierno, permitieron que otras naciones se aprovecharan de la economía estadounidense.
Sin dudas se trata de un movimiento que amenaza con redefinir el orden económico internacional. Así concluyó un análisis de la Cámara de Exportadores de la República Argentina (CERA).
Trump lo hizo bajo la justificación de una «emergencia nacional» al amparo de la International Emergency Economic Powers Act de 1977. Así anunció la imposición de aranceles adicionales de entre el 10% y el 50% sobre una amplia gama de importaciones. En dirección principalmente a países con los que EEUU mantiene déficits comerciales persistentes.
La decisión, que Trump calificó como una «declaración de independencia económica», afectará de manera inmediata a socios comerciales clave.
Por su parte, China enfrentará un arancel extra del 34%, que se suma a los ya existentes y a las penalizaciones previas por el fentanilo.
Mientras que la Unión Europea, India, Corea del Sur, Japón y Vietnam también recibieron tasas elevadas, que oscilan entre el 20% y el 46%.
Para el resto del mundo, incluyendo Argentina y la mayoría de los países latinoamericanos, se aplicará un gravamen mínimo del 10% a partir del 5 de abril.
Las excepciones son limitadas: Canadá y México mantendrán los términos del T-MEC. Aunque con ajustes en sectores como energía. Mientras que bienes estratégicos como minerales críticos, oro y productos farmacéuticos se excluiarán.
Sin embargo, la eliminación de las exenciones de minimis (para envíos menores a US$ 800) y la falta de claridad en la metodología de cálculo de los aranceles generó incertidumbre.
Analistas coinciden en que esta medida representa el golpe más severo al sistema de comercio multilateral desde la creación del GATT en 1947.
Las reglas fundamentales de la Organización Mundial del Comercio (OMC), como la «Nación Más Favorecida» y el «trato nacional», quedan en entredicho. Sin que la organización emitiese una respuesta contundente al “Día de la Liberación”.
Por su parte, la directora general de la OMC, Ngozi Okonjo-Iweala, se limitó a recordar su papel como «custodia» del comercio global. En un gesto que refleja la parálisis institucional.
Mientras tanto, las reacciones internacionales podrían incluir represalias arancelarias. Como también negociaciones bilaterales o incluso una aceleración de acuerdos regionales alternativos. Como el estancado pacto entre el Mercosur y la UE.
Por su parte, la US Chamber of Commerce advirtió sobre riesgos inflacionarios y distorsiones en las cadenas de suministro. Señalando que el déficit comercial estadounidense responde más a factores internos que a barreras externas. Tal como argumentaba el economista Martin Feldstein durante la era Reagan.
Para Argentina, el escenario es dual. El 58% de sus exportaciones a EEUU, principalmente petróleo crudo y oro, ingresan con arancel cero. Pero sectores como carnes, vinos y agroalimentos enfrentarán el 10% adicional.
Productos sujetos a investigaciones, como acero y autopartes, ya soportaban gravámenes del 25%. Pero quedan excluidos de este nuevo incremento.
No obstante, el informe del USTR criticó a Argentina por restricciones a productos remanufacturados. Y la prohibición «infundada» de importar ganado vivo desde 2002. Aunque omitió mencionar las cuotas que EEUU impone a la carne argentina.
En un contexto de fragmentación comercial, el país podría enfrentar tanto oportunidades, por desvío de demanda en terceros mercados, como amenazas. Especialmente para las pymes industriales.
Expertos enfatizan la urgencia de mejorar la competitividad doméstica. Con reformas en reintegros de IVA, logística y financiamiento, áreas donde las demoras burocráticas ya erosionan las exportaciones.

