El clima de incertidumbre se impone en la previa de elecciones
A 41 días de las elecciones nacionales, la economía argentina transita un clima de incertidumbre que se convirtió en el verdadero “ganador” de esta etapa previa a las urnas. La combinación de factores políticos y económicos genera un terreno complejo para el gobierno de Javier Milei, que enfrenta la mayor crisis de su gestión. En un contexto de recesión, tensión cambiaria y desconfianza del mercado. Así lo afirmó Walter Morales, CEO de Wise Capital.
Tras la derrota oficialista en la provincia de Buenos Aires, la política se prepara para un nuevo capítulo en la histórica disputa entre peronismo y antiperonismo. Sin embargo, más allá de la competencia electoral, lo que no logra disiparse es el malestar ciudadano. La confianza del consumidor se encuentra en caída, las empresas recortan personal —un 25% redujo su dotación en julio— y la actividad económica muestra retrocesión.
A pesar de que el Indec informó cifras positivas frente al año anterior, el arrastre estadístico de diciembre de 2024 (4,9%) distorsiona la lectura. Cualquier variación inferior a ese nivel implica, en realidad, una caída. Para 2025, el crecimiento proyectado del 4,2% es percibido, en la práctica, como una contracción.
Milei enfrenta así la necesidad urgente de encauzar la economía mientras lidia con escándalos de corrupción que golpean a su administración. Para alcanzar los objetivos con el FMI, donde el país arrastra un déficit de US$ 4.200 millones en acumulación de reservas, el Gobierno deberá flexibilizar encajes y dejar que el dólar flote más libremente.
La política monetaria aparece como un factor clave. La baja de tasas es imprescindible para evitar la parálisis productiva. Pero el control del dólar debe sostenerse con señales de certidumbre y no mediante intervenciones de corto plazo. A ello se suma un escenario de tensión con los gobernadores y la necesidad de tender puentes con la oposición. Especialmente con el PRO, espacio que podría ganar protagonismo tras las elecciones.
El oficialismo también insiste en enviar al Congreso un Presupuesto 2026 con un superávit primario del 2% del PBI. Lo que augura una fuerte pulseada legislativa y un mayor desgaste político. El antecedente de la Renta Financiera durante el macrismo alimenta la idea de que la oposición podría bloquear la iniciativa para debilitar al Gobierno.
La inflación se mantiene contenida, pero por efecto de la recesión más que por políticas consistentes. Los analistas advierten que en los próximos meses podrían registrarse aumentos preventivos ante la expectativa de un ajuste cambiario pos-elecciones.
La banda de devaluación actual, con un 1% mensual, resulta insuficiente frente a una inflación que duplica ese ritmo. Si Milei no logra transmitir confianza, el mercado proyectará un dólar sin atraso cambiario, que hoy se estima en torno a los $ 1.813. El riesgo país, superando los 1.100 puntos, refleja esa desconfianza y el clima de incertidumbre. Y ubica a la Argentina en niveles comparables a países con serias dificultades de financiamiento externo como Ecuador, Bolivia o Ucrania.
Con vencimientos por casi US$ 11.000 millones en títulos públicos hasta 2026, seis veces la tenencia de dólares del Tesoro, y reservas líquidas en torno a US$ 6.800 millones, el escenario cambiario aparece como uno de los mayores focos de tensión de la gestión.
En Estados Unidos, la Reserva Federal evalúa nuevas bajas de tasas, aunque limitadas, ante un contexto de estanflación. Si bien estas medidas podrían favorecer a los mercados emergentes, el beneficio para la Argentina se ve restringido por su riesgo país elevado. La imposibilidad de aprovechar la ventana de financiamiento internacional deja a la economía nacional aislada de los flujos de capital globales.
En este escenario, se recomienda extremar la prudencia. La estrategia sugerida se basa en carteras dolarizadas. Con un mix de instrumentos como dollar linked (con vencimientos a enero de 2026), Cedears, ETFs y operaciones en dólar MEP. La clave es desarmar posiciones en tasa antes de las elecciones para minimizar riesgos.
Los bonos en pesos continúan ofreciendo rendimientos atractivos, inflación más 12 puntos en los de tasa fija y hasta 25 puntos en los ajustados por CER. Pero su conveniencia dependerá del rumbo que tome la política económica tras los comicios. En cuanto al mercado accionario, se reconoce su potencial a largo plazo, aunque la volatilidad y el aumento del riesgo país sugieren esperar a que se estabilice el panorama antes de ingresar.
A menos de seis semanas de una elección crucial, la economía argentina enfrenta un clima de incertidumbre política y financiera que condiciona las decisiones de Gobierno, empresas e inversores. Con la recesión golpeando al consumo, un dólar bajo presión y el riesgo país en alza, el margen de maniobra es cada vez más estrecho.
La consigna es clara: “paciencia y pelotas”. Una fórmula que sintetiza la actitud necesaria para atravesar un período donde la volatilidad marca la agenda. Y las definiciones de octubre resultarán determinantes para el rumbo de la economía y los mercados.

