Desempleo del cuarto trimestre de 2024 fue de 6,4%
El desempleo del cuarto trimestre de 2024 se ubicó en el 6,4% de la población económicamente activa (PEA).
Así lo informó hoy el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec).
Con este registro, el desempleo aumentó 7 décimas respecto del cuarto trimestre de 2023 cuando estaba en 5,7%.
Sin embargo, este registro es el más bajo de toda la gestión de Javier Milei como presidente.
En el cuarto trimestre, la tasa de actividad (TA) alcanzó el 48,8%.
Mientras que la tasa de empleo (TE) se ubicó en 45,7%.
Por su parte, la tasa de subocupación resultó del 11,3 % de la PEA.
Mientras que los otros ocupados demandantes y los otros ocupados no demandantes disponibles alcanzaron, en conjunto, el 11,6% de la PEA.
Consecuentemente, la presión sobre el mercado laboral alcanzó el 29,4% de la PEA.
Al observar las poblaciones específicas, la TA para los varones fue de 70,8%, mientras que para las mujeres dicha tasa se ubicó en 53,1%.
A nivel geográfico, la región que presentó la mayor tasa de actividad resultó Gran Buenos Aires (GBA) con el 49,9%.
Le siguieron Pampeana (49,1%) y Cuyo (47,6%).
Por otra parte, la que presentó la menor tasa de actividad fue Noreste (44%).
A su vez, si consideramos el tamaño de los aglomerados, en los de 500.000 y más habitantes, la TA (49,6%) fue superior a la de aquellos con menos de 500.000 habitantes (45,3%).
Dentro de la población activa se destacó que el 72,3% son asalariados, de ellos el 36,1% no cuenta con descuento jubilatorio.
Por otra parte, el 23,8% trabajan por cuenta propia, el 3,5% son patrones y el 0,3% son trabajadores familiares sin remuneración.
Entre los asalariados ocupados, el 5,1% utilizó sus propias maquinarias yequipos para realizar su trabajo.
Al mismo tiempo, del total de ocupados, el 9,3% trabajó desde la vivienda.
Al analizar la población ocupada por nivel educativo, más de la mitad (58,2%) cuenta con hasta secundario completo.
Mientras que el 41,8% posee estudio superior y universitario (completo o incompleto).
Asimismo, en lo que respecta a la calificación de la ocupación principal, el 54,6% corresponde a un empleo operativo.
Mientras que el 16,7%, a calificación técnica; el 16,2%, a no calificado; y 11,9%, a profesional.
Dentro de la población ocupada (45,7%) se destacó que la tasa de desocupación fue de 6,9% para las mujeres y de 6,1% para los varones.
Entre las regiones, las que mostraron la mayor TD resultaron GBA y Pampeana, con 7,1% y 6,9%, respectivamente.
Al mismo tiempo, se destaca que la región con menor TD fue Patagonia (4,0%).
En cuanto al tamaño de los aglomerados, la TD fue inferior en los aglomerados de menor población.
En los que cuentan con menos de 500.000 habitantes, resultó de 4,2% de la PEA.
Mientras que se posicionó en 6,9% en aquellos con 500.000 y más habitantes.
En referencia al nivel educativo de las personas desocupadas, el 71,2% cuentan con hasta secundario completo.
Y el 28,9% presentan nivel superior y universitario, completo o incompleto.
En cuanto al tiempo de búsqueda, el 72,5% lleva buscando empleo desde hace menos de 1 mes hasta 12 meses, mientras que el 27,6% lleva más de un año.
Por su parte, el Centro de Opinión Pública de la Universidad de Belgrano realizó un sondeo de opinión.
El mismo concluyó que algo más de 50% de las personas que se entrevistaron se manifestó insatisfecha con el trabajo que realiza.
Este dato interesa, porque suele tener impacto en otras áreas de la vida, tales como las relaciones familiares y personales, o la percepción de autorrealización.
Se dividen por mitades quienes continuarían trabajando, aunque ganaran un gran premio en un juego de azar, y quienes afirman que no lo harían.
De poder elegir, casi 60% prefiere trabajar por cuenta propia, reafirmando una tendencia a la cultura del “cuentapropismo”.
Se registra asimismo una valoración positiva del trabajo formal y sus beneficios.
Entre ellas,, la seguridad social, la jubilación, y las licencias por maternidad y paternidad o por enfermedad.
Además, casi el 70% preferiría trabajar en blanco, aunque significara ganar menos dinero.
Más del 70% tiene una valoración negativa de los planes sociales de ayuda en términos de su capacidad de afectar la cultura del trabajo.
Existe una percepción de sobrecarga de trabajo: la gran mayoría desearía poder trabajar menos horas.
Por su parte, el 75% de las personas cree que debería ganar más dinero por el trabajo que realiza.

