Desaceleración en el crecimiento del crédito al sector privado
El informe monetario de agosto del Banco Central (BCRA) muestra una desaceleración en el crecimiento del crédito al sector privado. Este experimentó una expansión real mensual del 0,4%. Pero esta dinámica se caracterizó por comportamientos dispares: mientras algunas líneas crecieron de forma notable, otras se contrajeron.
“Si bien el informe muestra una desaceleración puntual en este mes, el crédito al sector privado mantiene una tendencia de crecimiento sostenido durante los últimos 16 meses. Incluso en un contexto macro desafiante”. Así lo indicó Pablo Blanco, director financiero de Alprestamo. “Esto refleja tanto la recuperación de la demanda de financiamiento por parte de los hogares como la capacidad de adaptación del sistema financiero y de las fintech”.
Respecto a las expectativas futuras, más allá de la moderación de corto plazo, “el mercado de productos financieros seguirá ampliándose. Creemos que el crédito digital, los productos de consumo y las soluciones de financiamiento flexible continuarán siendo motores de inclusión y acceso. Consolidando así un sendero positivo en el mediano plazo».
Un dato que llama la atención es la caída del 3,9% en los préstamos comerciales, un claro reflejo del mayor costo del dinero. Según Blanco, esta contracción responde directamente a la suba de tasas que encarece el financiamiento de corto plazo para las empresas. “Este efecto suele verse primero en los créditos comerciales, donde las compañías ajustan su demanda frente al mayor costo”. En contraste, las familias mantuvieron su dinamismo. Los préstamos hipotecarios se expandieron un 9,2% y los prendarios, un 2,7%, en medio de la desaceleración en el crecimiento del crédito al sector privado.
A pesar de la caída en el segmento corporativo, el CFO de Alprestamo mantiene una visión optimista. “Vemos este ajuste como coyuntural. A medida que se consolide la estabilización macro y las tasas se encaminen a niveles más sostenibles, el crédito a empresas debería retomar su crecimiento”. Además, destaca que «la digitalización y la mayor competencia están ampliando las alternativas para las pymes, lo que permite ser optimistas de cara a los próximos meses”.
El financiamiento con garantía real fue el principal motor de la expansión crediticia. El fuerte crecimiento de los hipotecarios (9,2% real mensual) y los prendarios (2,7%) sugiere una recuperación en la demanda de activos de largo plazo como viviendas y vehículos. “El crecimiento de los hipotecarios es lógico porque parte de niveles muy bajos. Hasta enero de 2024, el negocio era prácticamente inexistente. Son carteras de larga duración, lo que aporta estabilidad frente al consumo, que se amortiza muy rápido».
«Aquí hay una gran oportunidad para expandir la presencia en hipotecarios y prendarios. Dos segmentos que recién comienzan a desarrollarse y que pueden sostener un ritmo de crecimiento elevado en el tiempo”.
Asimismo, los préstamos de consumo mantuvieron su senda expansiva con un incremento real del 2,9% mensual. Principalmente por préstamos personales y financiaciones con tarjeta de crédito, que se expandieron 3,6% mensual a precios constantes. Y acumularon así un aumento interanual de 50,9% real.
Blanco identifica tres factores que explican esta demanda: incentivos, resiliencia y tecnología. “La expansión del consumo vía tarjetas de crédito fue por incentivos reales. Desde finales de 2024 se registró un incremento notable en el uso con tarjeta por promociones y plazos extendidos. Lo que alentó el ‘tarjeteo’ en rubros claves como supermercados y electrodomésticos”.
“Adicionalmente, en contextos donde el ingreso disponible de los hogares se resiente, el endeudamiento por consumo se constituye en una vía para sostener gastos básicos. Como alimentos y productos de primera necesidad. También, la proliferación de medios digitales y plataformas flexibilizaron el acceso al crédito de consumo, extendiendo su uso incluso entre segmentos con baja bancarización”.
Los datos internos de la plataforma reflejan estas tendencias del mercado. En el último mes, la distribución de servicios fue equilibrada entre tarjetas de crédito y préstamos personales. Con un monto promedio cercano a $ 630.000 por operación. Cada uno con una participación similar en el total. A esto se suma que cerca de un 20% de las ventas corresponden a cuentas, lo que refleja una diversificación creciente de la demanda. “Esta combinación confirma la fortaleza del mercado. Mientras las tarjetas sostienen el consumo cotidiano, los préstamos personales muestran que los usuarios vuelven a planificar en el mediano plazo. Y las cuentas consolidan un vínculo transaccional de largo plazo con el sistema financiero”.

