Comienzo de año volátil y mercados bajo la lupa
El comienzo de año volátil marcó el pulso de los mercados financieros globales durante enero de 2026. Con Wall Street atravesando un período de fuertes reacomodamientos por la IA, la geopolítica y un giro en las expectativas sobre la política monetaria de la Fed. En este contexto de comienzo de año volátil, los inversores ajustaron carteras y buscaron oportunidades tanto en acciones internacionales vía Cedears como en activos locales y renta fija. Así lo destacó un análisis de IOL Inversiones.
El primer mes del año cerró con los principales índices estadounidenses en niveles históricamente elevados. El S&P 500 y el Nasdaq lograron sostener su tendencia alcista gracias al sólido desempeño del sector tecnológico. Donde la IA dejó de ser solo una promesa para consolidarse como un motor concreto de rentabilidad. La industria de semiconductores se convirtió en un factor clave, con limitaciones productivas que hoy funcionan como un cuello de botella para la expansión global.
A la par del avance tecnológico, el escenario internacional sumó episodios de tensión. La transición política en Venezuela, tras la salida de Nicolás Maduro, abrió un proceso de normalización institucional con foco en la recuperación de la infraestructura energética. La posibilidad de una mayor participación de empresas estadounidenses en el sector petrolero se leyó como una señal positiva para la estabilidad del suministro regional. En contraste, la renovada intención de la administración Trump de avanzar sobre el control administrativo de Groenlandia generó fricciones con Europa y agregó ruido al tablero geopolítico.
En este marco, varios Cedears se destacaron con subas significativas en pesos. Micron Technology fue uno de los papeles más sobresalientes, con un avance del 44,8% en enero, por la fuerte demanda y el aumento de precios de memorias RAM de alta velocidad. Un insumo crítico para el desarrollo de la IA. Intel también mostró un desempeño relevante, con una suba del 28,7% en pesos. Por su expansión productiva en Estados Unidos y los subsidios oficiales que devolvieron la confianza al mercado tras un cierre de 2025 positivo.
El interés por los mercados emergentes también se intensificó durante este comienzo de año volátil. Brasil logró captar flujos de capital gracias a su perfil estratégico, una política de dividendos atractiva y el impulso de la demanda de materias primas. En un contexto de dólar global debilitado. En ese escenario, Petrobras avanzó un 27,9% en pesos, por la relevancia del crudo regional. Mientras que Vale subió un 25,5% en pesos, por el repunte de la demanda industrial y su liderazgo en metales de alta calidad.

Uno de los protagonistas indiscutidos de enero fue el oro. El metal precioso alcanzó un máximo intradiario de US$ 5.580 impulsado por la incertidumbre comercial y las dudas sobre la sucesión de Jerome Powell en la Fed. Sin embargo, hacia el cierre del mes se produjo una fuerte corrección, luego de que Donald Trump anunciara la nominación de Kevin Warsh como futuro presidente del organismo. El mercado interpretó la señal como un giro hacia una Fed más ortodoxa y enfocada en reducir su balance. Lo que fortaleció al dólar y llevó al oro nuevamente por debajo de los US$ 5.000. Aun así, el metal cerró enero con una ganancia superior al 13%, el mejor inicio de año en décadas.
En el plano local, enero mostró un clima positivo y de relativa calma. Con un tipo de cambio estable, el S&P Merval alcanzó un nuevo máximo histórico por encima de las 3.200.000 unidades. Entre las acciones destacadas, Vista Energy avanzó un 20,3% en pesos, consolidándose como una de las principales apuestas vinculadas a Vaca Muerta. Banco Macro y Telecom Argentina también tuvieron un buen desempeño tras el anuncio de la compra del 50% de Personal Pay por parte del banco. En una operación valuada en US$ 75 millones, que impulsó subas del 16% y 13,5%, respectivamente.
La renta fija acompañó el buen clima financiero. Con un BCRA que compró más de US$ 1.000 millones y un contexto global favorable para emergentes, el riesgo país perforó los 500 puntos básicos y se ubicó en torno a los 495. Los bonos soberanos en dólares subieron en promedio un 3,8%, con preferencia por los tramos largos, mientras que en pesos se destacaron los Boncer con un avance mensual del 2,9%. En un escenario de inflación mayor a la esperada y tasas que tendieron a acomodarse por debajo del 30% TNA.

