Argentina y Uruguay ante la incertidumbre global
Un informe de Citi Research analizó el posicionamiento de Argentina y Uruguay en un contexto internacional marcado por la volatilidad, los conflictos geopolíticos y un comercio global cada vez más fragmentado. Según el banco, ambos países se benefician actualmente de su rol como proveedores clave de alimentos y energía en un escenario global disruptivo. Una condición que les permite captar flujos de comercio, inversión y divisas en un mundo con crecientes tensiones.
El reporte advierte, sin embargo, que ese mismo posicionamiento podría transformarse en una fuente de vulnerabilidad. Si el sistema internacional evoluciona hacia un esquema más unilateral o de tipo “imperial”, dominado por grandes potencias. En ese escenario, la diversificación de los mercados de exportación y la abundancia de recursos naturales estratégicos, hoy consideradas fortalezas, podrían convertirse en factores de presión externa. Con impactos sobre precios, flujos financieros y decisiones de inversión valuadas en pesos y en dólares.
Para Citi Research, el desafío central para Argentina pasa por acelerar la acumulación de reservas del Banco Central. Una condición clave para fortalecer la estabilidad macroeconómica y reducir la exposición a shocks externos. En un contexto en el que las variables financieras, las tasas y los retornos se miden en porcentaje. Así, la solidez de las reservas aparece como un ancla fundamental para la credibilidad del programa económico y la previsibilidad de las decisiones privadas.
El informe también subraya la necesidad de que tanto Argentina como Uruguay profundicen el desarrollo de sus mercados de capitales domésticos. Un sistema financiero más profundo y eficiente permitiría canalizar el ahorro local hacia la inversión productiva. Además de reducir la dependencia del financiamiento externo y amortiguar los efectos de eventuales cambios en las condiciones globales de liquidez y valuación de activos en dólares.

En paralelo, Citi recomienda avanzar con reformas estructurales orientadas a mejorar la competitividad, reducir costos y aumentar la productividad. Estas transformaciones, señala el reporte, resultan claves para sostener el crecimiento de largo plazo, independientemente de cuál sea el escenario internacional que finalmente se consolide. La mejora en la competitividad sistémica, medida en términos de porcentaje, permitiría a ambos países adaptarse con mayor flexibilidad a un mundo más fragmentado y menos previsible.
En su conclusión, el análisis de Citi Research proyecta que la combinación de mayor acumulación de reservas, mercados de capitales más sólidos y reformas pro-competitividad tendría un impacto ampliamente positivo sobre la estabilidad económica y el posicionamiento estratégico de Argentina y Uruguay. En un entorno global incierto, estas políticas aparecen como herramientas centrales para transformar los riesgos en oportunidades. Así como para sostener un sendero de desarrollo más robusto.

